Llega a la Sala Garbo un drama intenso, de gran calidad humana, de fuerte interés humanista, con el título de El niño (2005), largometraje dirigido por los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne. Cine en coproducción belga-francesa.
Triunfo en Cannes. Esta película ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, en el 2005; fue en el festival número 58 de Cannes.
Precisamente, ese año, el actor/director Tommy Lee Jones se llevó el galardón a mejor actor y el escritor mejicano Guillermo Arriaga el de mejor guionista, los dos por la película Los tres entierros de Melquíades Estrada . Hay que señalar que este premio fue repetido para los hermanos Luc y Jean-Pierre Dardenne, en Cannes.
Estos hermanos cineastas recibieron su primera Palma de Oro en 1999, por su cinta Rosetta (filme que no llegó a Costa Rica).
Seres indefensos. Los hermanos Dardenne, con su película El niño (en 100 minutos) nos vuelven a mostrar sus personajes principales como seres indefensos: es una pareja que debe enfrentar la vida desde la pobreza, el desarraigo, la incultura y la marginalidad. Ellos son Bruno (encarnado por Jérémie Renier) y Sonia (actuación de Déborah Francois).
Jóvenes al descampo. Sonia y Bruno son jóvenes. Acaban de tener un hijo. Con el pequeño en brazos, ambos deambulan por calles belgas, a lo que salga, sin orden ni vocación de futuro. Para Bruno, la presencia del niño le es indiferente. No es así para la madre; pero Sonia no descubre la poca importancia que su compañero de calle le da al hijo, Jimmy.
La trama es, aparentemente, mínima, pero muy expresiva.
Lo cierto es que Sonia y Bruno le dan la espalda a cualquier planteamiento ético. Hasta que un día a Bruno se le ocurre vender al niño. Alguien diría que esa sería la mejor suerte para el recién nacido, pero Sonia no piensa lo mismo y su reacción, luego de un golpe nervioso que la deja en coma, es la de pelear por su hijo.
Se desata el drama. En este momento es cuando el drama se desata, como vorágine de acontecimientos de gran fuerza existencial. La película asume un compromiso por los desvalidos y no evita angustiarnos con el argumento del filme. Hemos de decir que Bruno tiene 20 años y que Sonia cumple los 18.
Pregunta respondida. Con la venta del niño, nos damos respuesta a una pregunta hecha: ¿cómo puede Bruno convertirse en padre, siendo como es, un chico preocupado solo por el presente inmediato y por el dinero que saca de todos sus negocios sucios? Para el la vida tiene un Norte: ¿para qué trabajar si es más fácil conseguir plata en la avaricia del consumo que vive la sociedad en su totalidad?
En la soledad. Poco a poco, vemos la sutileza artística de los hermanos Dardenne para comprometerse con sujetos agotados en sus propias soledades. La realidad se muestra sin artificios. Los dilemas morales y sus consecuencias, al tomar opciones, se muestran con riqueza estética en el filme, que se caracteriza por su rica, muy rica sencillez.
Les recomendamos que vean este filme sin falta. wvenegas@nacion.com