La mañana de este lunes 13 de mayo, el medio de comunicación Interferencia de Radios UCR dio a conocer la denuncia de siete mujeres quienes afirman haber sufrido supuestos abusos sexuales y acoso por parte de un profesor en una reconocida academia de ballet costarricense, ubicada en Escazú.
Los acontecimientos son narrados en un pódcast que dura 30 minutos y por el que pasan una serie de voces narrando sus historias; algunas se remontan a hace más de 20 años y algunas de las mujeres afirman que cuando sufrieron el presunto delito aún eran menores de edad.
Una de las mujeres conversó con este medio para dar a conocer su posición y el cómo ocurrieron los hechos. Para proteger su identidad la llamaremos Diana.
Al supuesto agresor, a quien llamaremos Diego, se le intentó contactar por medio de la oficina de prensa de la academia, sin embargo, su encargada de prensa indicó no podrían brindar el número del supuesto involucrado.
Posteriormente, realizaron un comunicado indicando las decisiones tomadas dentro de la academia.
“Desde nuestra creación nos hemos caracterizado por la transparencia y honestidad. Por ello, hoy con el respeto que siempre hemos procurado, queremos comunicarles de manera oficial que, ante algunos señalamientos, no comprometidos, que enfrenta el maestro... ha sido separado” de la institución, explica el comunicado.
Además, explicaron que “las publicaciones hacen referencia a supuestos hechos de hace aproximadamente 20 años, ajenos a nuestra organización, ya que la administración más reciente tiene 9 años”, cita el texto.

Inicio de las denuncias
Todo empezó en un chat de WhatsApp, explicó Diana. “Esto se dio hasta el año pasado (2024) por una publicación en el chat que tenemos varias de las que estuvimos… hace muchos años. Una de las compañeras compartió una publicación de Facebook en la que una madre hablaba sobre el tema del abuso. Se refería tanto al abuso psicológico como al abuso sexual”.
En ese momento, ella decidió contar su situación “no tan explícitamente”, pues el tema nunca había sido comentado en el grupo.
Diana comentó que el supuesto agresor le decía en ese entonces que estaba enamorado de ella; en ese momento dice que ella tenía unos 20 años y Diego unos 50. Ella dice que decidió callar por temor a que pensaran que por esa razón la ponían a bailar.
Otras mujeres empezaron a comentar sus experiencias en el grupo y así fue como contactaron a una periodista de radio Interferencia y grabaron sus experiencias a finales de febrero pasado, algunas con su nombre real y otras bajo pseudónimos.
Diana dijo que existen casos desde antes de 2003, otros en 2010, 2012 y que hay más recientes, pero que aún no se atreven a comentarlo.
La supuesta víctima explicó a este medio cuáles habrían sido las agresiones.
“De mi parte es abuso físico. A los 17 años, él lo que hizo fue chuparme los senos, y a los 22, que fue como la última agresión fuerte, que pude parar, nosotras estábamos en un cuarto de hotel y él ingresó a la habitación. Una de mis compañeras se estaba bañando y la otra andaba dándose una vuelta”, explica.
“Teníamos la puerta abierta, entonces es donde él ingresa y yo estoy en la cama, me pongo las cobijas hasta el cuello, ya estaba empijamada y todo. Entonces él me dice que acababa de echarse un polvo con su esposa y que andaba buscando un segundo polvo. Donde él me mete la mano dentro de las cobijas y, atravesando mis pijamas, es donde me toca. Yo entré en pánico, yo creo que yo me puse pálida, fría, no sé ni qué cara hice y entonces él se fue”, dijo Diana.
Diana también afirmó que Diego, en otra ocasión, colocó su mano en sus partes íntimas, que otra vez le chupó un dedo del pie y otras agresiones verbales.
Diana explica que, presuntamente, otras compañeras de ballet sufrieron agresiones como intentos de tocarlas, besarlas y más agresiones verbales.
El pódcast del medio Interferencia se encuentra disponible en Spotify y ahí se escuchan los relatos completos de las supuestas siete víctimas.
