
Los Hombres Morimos Antes, el primer largometraje del cineasta costarricense Federico Montero, se estrenará en el prestigioso Festival de Cine de Varsovia, Polonia.
El filme, que explora las masculinidades y la identidad a través de la madurez y la violencia, formará parte de la Competencia 1-2 del festival, una sección dedicada a voces y visiones emergentes del cine global.
La historia sigue a Felipe, quien regresa a su finca familiar para el primer aniversario de la muerte de su padre. Y como si fuera su reflejo, reconoce en su sobrino Sebastián la “transformación de un niño a hombre”.
La cinta también muestra un entorno donde la vergüenza educa, la crueldad se confunde con afecto y el dolor no se nombra. Entre los personajes destaca Jorge, un hombre sordo que cuida de los caballos, y cuyo trato hacia los animales despierta una curiosidad en Felipe.
“En medio de una casa suspendida en el tiempo y deteriorada, Felipe encuentra en Sebas el único reflejo vivo de la infancia que a él le fue arrebatada. Esto, sumado al vínculo con Jorge, despierta en Felipe una búsqueda de afecto que choca con su propia incapacidad para expresarlo, amenazando con convertir la intimidad en violencia”, describe la productora.
Los Hombres Morimos Antes fue filmada entre noviembre y diciembre de 2024 en distintas locaciones de Costa Rica, incluidas Tarbaca, Belén, Cartago, La Florencia de San Carlos y Ciudad Quesada.
El estreno de esta película en Costa Rica está previsto para 2027.
El proyecto, una coproducción entre Linterna Films y Tarkiofilm, recibió el respaldo financiero del Fondo El Fauno, otorgado por el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ). También fue apoyado por el Programa Ibermedia, la Agencia del Cine y Audiovisual del Uruguay (ACAU) y el Programa Uruguay Audiovisual (PUA).
“Durante muchos años creí que esta película trataba sólo sobre la masculinidad, con el tiempo entendí que hablaba de una muerte: no de la muerte de un padre ni de la de un hombre, sino de la del niño que muchos abandonamos para convertirnos en hombres. Una muerte que ocurre en silencio, en la intimidad de la familia, a través de pequeñas humillaciones, vergüenzas silenciosas y gestos cotidianos que terminamos confundiendo con educación”, explica el director Federico Montero. “Esta película justamente retrata esos lugares y esos momentos: los que me enseñaron a “ser un hombre”.

