
El año inició con una triste noticia para los fanáticos del rock. No se trataba de la muerte de una de sus figuras favoritas, sino de la separación de uno de los grupos de rock más importantes en la historia: Rush.
Quizá Geedy Lee (bajo y voz principal), Alex Lifeson (guitarra) y Neil Peart (batería) nunca tuvieron la fama que sí gozaron otros grupos de rock, pero son la tercera banda en la historia –después de los Beatles y los Rolling Stones– en obtener más discos de platino.
En sus 41 años de historia, Rush inspiró a algunos de los grupos más grandes que han pasado por Costa Rica: Dream Theater, Smashing Pumpkins y Metallica, por mencionar tres.
¿Cómo no amarlos? Rush es un trío que suena como toda una orquesta, y un grupo que sin proponérselo llegó a lo más alto.

Pero la historia llegó a su fin en enero, cuando Alex Lifeson se sinceró con el público y dijo “no tenemos planes de grabar o hacer otra gira”. “Tras 41 años de historia, creemos que fue suficiente”.
Ya Neil Peart había revelado que se veía a sí mismo como un baterista retirado. “No me duele admitir que, como todos los atletas, llega un punto en el que tienes que salirte del juego”, dijo a Drum Magazine.
Con tendonitis y 41 años al ruedo, Neil Peart dijo que no seguiría más. Y ya lo había advertido Geddy Lee: “Jamás podría seguir con esta banda si uno de ellos faltara”.
Así llegó el final de una era.

Justo en el 2015 el grupo celebraba los 40 años de su primer álbum y de la llegada de Neil Peart al grupo. En la gira Rush 40 el grupo interpretaba de primera las canciones más recientes en su discografía y de última, su primer sencillo, Working Man.
La gira duró 35 fechas e incluyó canciones peteneciente a 15 de sus 20 álbumes de estudio.
Fue un evento tan grande que la mayoría de las entrevistas indagaban si sería el final del grupo. “Tal vez”, repitieron una y otra vez. “Es muy temprano para decidir”.
Esta respuesta quizá es la que mejor caracteriza la carrera de Rush. Nunca estuvieron seguros de nada, nunca fueron los número uno, pero siempre confiaron en su instinto.
Perseverancia
Fue en setiembre de 1968 que un trío llamado Rush dio un concierto en Canadá, su país de origen Por ese entonces John Rutsey, era el baterista del grupo y los tres adolescentes se concentraron en hacer un repertorio original.
Tocaron en bailes de primavera, de otoño, en garages y locales a los que pudieran entrar jóvenes de su edad. “Creo que le arruinamos los recuerdos de juventud a mucha gente”, bromeó Geddy Lee en el documental Beyond the Lighted Stage (2010).
La banda trabajó duro para conseguir un contrato disquero pero ninguna empresa se comprometió llegó. En cambio, les ofrecieron hacer una grabación por su propia cuenta que luego una disquera pudiera distribuir.
“No sé si fue por nuestra insistencia o lo que aprendimos que continuamos. Aprendes más de tus fracasos que de tus logros y eso se refleja en que muchas bandas no duran lo suficiente, porque no se dan la oportunidad de fallar”, dijo Geddy Lee en el documental.

La persistencia ayudó. Tras la grabación del álbum Rush (1974) John Rutsey salió, pero entró al grupo Neil Peart, ahora considerado una leyenda de la batería.
Peart tomaría las riendas como el escritor de las letras del grupo de ahí en adelante el grupo empezaría a despegar. El segundo disco, Fly By Night (1975), sería el primero con una disquera, Mercury. Ahí empezarían las presiones comerciales.
“La industria de la música siempre ha estado obsesionada con el éxito y ahora es peor. Las bandas no tienen oportunidad de fallar ni de equivocarse”, dijo Geddy Lee.
Después del fracaso comercial con Caress of Steel (1975), Mercury Records estaba a punto de sacarlos del sello, pero el manager del grupo logró que grabaran un álbum más.
Afortunadamente, el cuarto álbum, 2112 (1976), logró vender un millón de copias.
”(Con Rush) Tuvimos fallos en privado y también otros muy públicos. Algunos álbumes no vendieron lo suficiente, otros no salieron como lo esperábamos, pero creo que fue con el apoyo de los fans y su paciencia que lo logramos”, señaló Lee.
Una definición de éxito
Rush se dio a conocer en los escenarios como “el pequeño trío que sonaba como una orquesta”. Escuchar 2112, obra que inicia el álbum del mismo nombre, es escuchar algo cercano a una sinfonía, una cuento musicalizado que evoca imágenes futuristas.
Justo en ese momento, el sencillo Working Man empezó a tener tracción en la radio estadounidense. Sus presentaciones en vivo a lo largo de Nueva York y otras ciudades cercanas a Canadá habían sido suficientes para que la canción se diera a conocer.
Rush se enfrentó a una encrucijada. ¿Debían buscar el éxito radial o continuar experimentando?
La respuesta llegó con el álbum A Farewell to Kings (1977) y Hemispheres (1978), en los que el grupo incluyó las dos partes de la épica Cygnus X-1 y también un par de canciones radiables.
Las giras por Estados Unidos continuaron y así fue como el grupo se ganó su lugar en casa.
“Creo que cuando lo logramos en Estados Unidos, fue cuando Canadá se puso de nuestro lado. Es una mentalidad de pueblo, cuando regresas la gente te ve más serio y posiblemente han crecido contigo. Pero si no sales, de seguro piensan ‘él no puede ser bueno, es de aquí’”, señaló Lee en un documental de Canada TV.
En 1980, Rush fue nombrada banda de la década por la Academia de Grabación de Canadá. En los años 90 entraron al Salón de la Fama de los Premios Juno (algo así como el Grammy Canadiense) y para el final de los años 90, al menos 13 de sus álbumes estaban certificados como platino, es decir, habían vendido un millón de copias cada una.
La pequeña banda que no se preocupaba por el éxito pop se vio recompensada con una fanaticada intensa que los acompañó en sus momentos más felices –una sorprendente presentación frente a 55.000 personas en la Ciudad de México– y los más complicados.
Neil Peart perdió a su hija en un accidente de tránsito en 1997 y justo después su esposa murió de cáncer. Por cuatro años, el grupo estuvo separado y temeroso de no regresar nunca.
“Pero no te vuelves el mejor del mundo en algo solo para dejarlo botado”, dijo el managher Ray Danniels. El grupo regresó, y celebró algunas de sus giras más multitudinarias en la historia, incluso logrando abarrotar el Estadio Maracaná para grabar el álbum Rush in Rio (2003).
En el 2013 fueron incluidos en el Salón de la Fama del Rock and Roll. Fieles a su estilo humilde y el sentido del humor que los llevó a través de tantos momentos difíciles, el grupo llenó su discurso de aceptación del premio de puros “blah blah blah”, como si se tratara de la maestra de Charlie Brown.
Las últimas grandes palabras del grupo fueron esas “blah blah”, porque con Rush, las palabras nunca fueron lo más importante.
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“Creo que lo más le gusta a nuestros fans es la música”, dijo Neil Peart en el documental Beyond the Lighted Stage.
“Puedo poner muchas palabras ahí, pero al final lo que se llevarán en sus mentes es eso y eso queremos que tengan”, finalizó el baterista.
