
En cada una de sus palabras, el cantautor venezolano Ricardo Montaner deja ver con claridad que es una persona a la que la felicidad le camina justo a la par.
Esa es la razón que lo ha llevado, durante las últimas dos décadas, a cantarle al amor y a tocar corazones por todo el continente.
Será el próximo sábado 29 cuando les llegue el turno a los costarricenses de que este músico, nacido en Argentino, les cante al oído durante un concierto en el estadio Saprissa, en Tibás.
Antes de su nueva visita, la primera en tres años, el músico habló ayer con
En tres años pasan muchas cosas. He sacado unos cuantos discos y han sonado unas cuantas canciones que no he puesto en escena en Costa Rica, como
Cuando comencé mi carrera, alrededor del año 90, los primeros países que visité fueron Costa Rica, Puerto Rico y Panamá; fue quizá el primer viaje que hice fuera de Venezuela y recuerdo que fue un viaje de promoción en donde estuve unos dos días; ahí quedamos mutuamente comprometidos, de ahí en adelante, a mantener una hermosísima relación a través de mis canciones que hasta el día de hoy, 21 años después, todavía está vigente. Por lo tanto, me va a encantar encontrarme de nuevo, pero lo bueno que he tenido con el público costarricense es que cada vez que he ido, la hemos pasado extraordinariamente bien y no dudo, para nada, que en el estadio Saprissa la vamos a pasar muy bien y no nos va a llover esa noche. Vamos a estar perfectamente bien; nada se va a interponer entre el público y yo para que la pasemos bien.
Hay una lista que es muy larga, desde
Me parece muy bueno. Yo, particularmente, no los he visto juntos. He escuchado música de Ubago desde hace tiempo y es un cantautor español muy bueno. No he escuchado las canciones de ellos en trío, pero seguramente es chévere.
Para mí también es un honor, son talentos bien buenos. En lo individual sí conozco de ellos, pero en calidad de trío no los he escuchado, pero supuesto, que sé de cada uno.
Nosotros, todos, somos seres espirituales. El asunto es que a veces nos distraemos y lo más lógico es que eso se refleje en tu vida. Lo que pasa es que Dios nos regaló a nosotros el libre albedrío, que es una especie de control remoto, con que el que hacemos desastres continuamente. Desde hace 20 años, mi vida ya ha venido transformándose poco a poco; no es que resulta que ahora me encuentran y soy diferente. Soy el mismo tipo pero guiado por las manos de Dios. Eso se refleja en mi vida, pero no sé si también en mi espectáculo y mi carrera. Soy un tipo muy feliz, creo que cuando me vean a primera vista, se nota que verdaderamente soy una persona feliz y eso se refleja en todas y cada una de las cosas que hago.
Es tan sencillo como cualquier otro proceso creativo. Me siento en la mañana, desde muy temprano, concentrado en que voy a escribir una canción y la escribo. Dios me dice tranquilo y deja que fluya y empiezo a escribir y van saliendo cosas muy bonitas. Tengo preparado y prácticamente terminado mi próximo disco, que saldrá en enero. Aún no tiene nombre y son canciones nuevas, todas de amor; me tiene muy inspirado y espero les guste.
Yo me siento muy honrado y, de alguna manera, protagonista. No existe vida en pareja sin una canción de por medio. He estado en medio y alrededor de la vida en pareja de los hijos de Latinoamérica y eso me hace muy feliz y muy orgulloso del género que yo convoco, que es la balada. Y me encanta cada vez que me encuentro una pareja y me dice: ‘Por usted, nos casamos’; o me encuentro un niñito que me dice: ‘Mi papá y mi mamá me dicen que cuando yo estaba en la panza me ponían sus canciones”. La verdad es que te encuentras con las experiencias y las historias de las personas que son maravillosas.
Que no te quepa la menor duda. Ahora, mis hijos Ricky y Mau, que van a estar acompañándome el 29, apenas arrancan con sus carreras y ya con el hecho de haber explotado su primera canción en países como Argentina y Uruguay, ellos me hacen esa misma pregunta. Yo les digo que uno aprende a convivir con el hecho de que la gente te está mirando, pero, sobre todo, con la maravilla de la comunicación.
“La canción se torna en el hilo conductor en una relación, tú entregas la canción y la gente te responde con abrazos, aplausos, sonrisas y una continuidad de tantos años. No se trata de tener un esquema o una poción mágica; se aprende a manejar y convives con el hecho de que el fundamento de la comunicación con tu público son las canciones”.
Hay que esmerarse por hacer buenas canciones y que el público las disfrute y las haga de ellos.
Me sorprendí el otro día en un artículo que escribió la revista