
Solamente fue necesario que Homero escribiera
En realidad no fue tan complicado lograr que este cuarteto nos visitara. Podríamos pensar que hasta existió una confabulación entre el azar y el destino para que, invocados por un beca del Fondo Iberoamericano de Apoyo a las Artes Escénicas (Iberescena), se provocara el reencuentro de algunos integrantes del Moderno Teatro de Muñecos y el cuarteto ZooBazar.
Los titiriteros andaban buscando un grupo musical que les acompañara en vivo durante algunas funciones de la adaptación que, al texto de Homero, había hecho el director costarricense Juan Fernando Cerdas.
Una noche, en un rincón de Madrid, se dio el encuentro y así fue como los músicos de esta pequeña pero encantadora tienda ambulante de sonidos llegó a nuestro país.
El único concierto de ZooBazar fue excepcional en calidad y texturas de sonidos, como en técnicas de ejecución de los instrumentos utilizados. Un concierto tan bueno que no podía estar lleno el lugar. Tan bueno que solo unos pocos podían escucharlo. Como deben ser las cosas para no alterar el orden de lo habitual y lo predecible.
Es cierto que hubo un poco más de “cuatro gatos”, pero eso era de esperar. La música de este grupo difícilmente entrará en las listas de popularidad de las radios, aquí o en el otro lado del mundo. Un detalle ingrato y curioso, pues se trata de una música con un origen absolutamente popular, y tan popular es que terminó siendo parte del folclore de la zona del Mediterráneo.
No que el repertorio de ZooBazar sea folclore, pero sí que se nutre y evoluciona a partir de las formas musicales árabes asentadas en la Península Ibérica y en libre intercambio con otras músicas provenientes de Grecia, Turquía, Los Balcanes, India y el norte africano.
Se comprende así el asunto del bazar. Pero faltan más elementos y hay que agregar, entonces, algo de
Se comprenderá así, supongo yo, lo de un concierto excepcional. Y lo fue, además, porque cada uno de los integrantes de este cuarteto demostró un alto nivel técnico en la ejecución de sus instrumentos, como ya lo había anotado. Un requisito imprescindible en la mayoría del folclore mundial y gracias al cual los instrumentistas preservan las formas musicales y las pueden alterar para que puedan sobrevivir al paso indefectible del tiempo y los mercados globalizados.
El impacto de lo escuchado, la noche del jueves anterior, se puede comparar con lo que le sucedería a un nórdico al escuchar una orquesta de marimbas, por ejemplo. Sucede una inmediata apertura de ventanas, puertas, cofres, gavetas y rincones oscuros de la mente, para dar paso a una luz diferente que nos brinda nuevas pistas, para comprender un poco mejor este mundo y sus gentes.
A ZooBazar le queda una función más con el Moderno Teatro de Muñecos, este domingo, en el Teatro Eugene O`Neill. Ahí habrá un poco de esta magia exótica que genera su música... ojalá y no se la pierdan. Vale el boleto.