¡Candela!, ¡Candela! Esta Salsa retro de Son de Tikizia está pegadita al grito de guerra de los que gozan de mover el talón, la tibia, el peroné, los hombros y el resto del esqueleto en una pista de baile.
Ya había hecho lo propio Son de Tikizia, hace tres años, cuando debutó con Salsa dura pa’ los pies. Aquel fue un disco con temas de su propia cosecha, un álbum alabado por la Revista LatinBeat, de Los Ángeles, y por medios puertorriqueños como El Nuevo Día.
Con aquel primer disco, el objetivo fue establecer la identidad de la orquesta liderada por el trombonista Alfredo Poveda y el pianista, flautista y hasta hombre que ahora toca los bongoes, Walter Flores. Sí, el tico que por su trabajo como productor musical del panameño Rubén Blades en los discos Mundo, Tiempos y Cantares del subdesarrollo obtuvo dos Grammy anglo y un Grammy Latino.
Tocaba ahora dar un segundo paso: Salsa retro, el álbum lanzado recién a finales de marzo.
¿Reto este retro? Para cualquier orquesta de salsa que se precie de ser buena, es un reto abordar clásicos del género en el Nueva York, el Puerto Rico o la Costa Rica de los años 60, 70 y 80.
A tiempo. El tiempo para Salsa retro era ahora. Una vez que Son de Tikizia ha sacado buen colmillo, por su agenda en suelo tico y porque se fue de gira en el 2008 con Rubén Blades para tocar por más de 12 países de Europa: Italia, Holanda y España... entre otros.
“Lo que hicimos en Salsa retro fue volver a las raíces de por qué hicimos Son de Tikizia. Queríamos retomar la salsa como se hacía antes porque eso se había perdido con la comercialización”, dijo en entrevista con Viva Walter Flores.
“Ahora muchos salseros suenan iguales, pero antes la gente ponía la radio y sabía, al oír una canción, de quién era. Había identidad”, dijo Walter Flores.
Por eso esta Salsa es retro. El título del álbum y su carátula también hacen clara referencia a la salsa del pasado, a la que se escuchaba en las épocas donde la música circulaba en LP y casetes.
Temprano este nuevo álbum dio resultados: el primer sencillo, Perico Mamaguela, estuvo más de cuatro numero uno en algunas listas de radio en Costa Rica.
Desmenuzando.El disco empieza con actitud de “a lo que vinimos”. El instrumental Fantasía cubana evoca a los salones de música latina en Nueva York. Dan ganas de ponerse un sombrero de ala ancha –el hombre– y un vestido casi impúdico –las mujeres–.
Es un homenaje a las orquestas de salsa de finales de los años 50 y principios de los 60, porque Fantasía cubana era obligatorio de la cubana Orquesta de Machito y del latino-estadounidense Charlie Palmieri, el Gigante de los teclados.
De seguido, el Salsa retro cae en Perico Mamaguela compuesto por los clásicos Chumalacatela; de Ismael Rivera, un gran sonero; Quítate de la vía, Perico y Mamaguela, de Tito Rodríguez.
Y el primer tributo a la salsa buena hecha en Costa Rica aparece en el tercer tema: Juan Soledad de la desaparecida agrupación Karibú.
“Karibú fue de esas orquestas que tocaban salsa de verdad, como la hacían las orquestas de Puerto Rico”, contó Walter Flores.
Y es después de Juan Soledad sigue Pasión, un nuevo abordaje de la versión bailable del tema folclórico que hizo El Tren Latino.
“Me acuerdo haber visto en vivo a El Tren Latino cuando yo tenía como 15 años en un concierto de la Semana Universitaria (de la Universidad de Costa Rica). Quedé maravillado”, recordó Flores quien hoy tiene 39 años de edad.
Y nadie mejor que Pangui Mora, un ex-Tren Latino, un ex-Karibú y un ex-Los Brillanticos, para referirse a esta famosa canción.
“Canté Pasión con El Tren Latino. La de ahora es una versión moderna, pero que no ha perdido su esencia”, explicó Pangui Mora que, tras haber estado 16 años con Los Brillanticos y cuatro con El Tren Latino, ahora canta y toca el timbal y el bongó en Son de Tikizia.
Aparece en Salsa retro, Navarreteando, un tributo al desaparecido músico costarricense Paco Navarrete. Es el tema cinco.
Son de Tikizia había montado este mosaico antes de que Navarrete falleciera en julio del 2006.
Navarreteando había sido tocada por Son de Tikizia durante un concierto en el Parque Nacional, de San José, un tributo a la salsa.
“De pequeño siempre oí hablar de don Paco, se escuchaba la música de él y además llegué a tocar con él también”, contó Flores.
El gran clásico.Tema clave es Pa’ Curubandé yo voy, calificado por el cantante y trombonista Alfredo Poveda como: “el clásico más grande de la salsa hecha en Costa Rica”.
Tocado por muchos exponentes internacionales de la salsa y que ha dado vueltas por medio planeta, es del costarricense Vinicio Meza y fue grabado, originalmente, por la famosa orquesta Los Brillanticos.
Y más salsa tica aparece con EnDC –“D” en música es la nota Re y “C” es la nota Do, por tanto el tema se lee Enredo.
De Alfredo Poveda, el tema fue el primero que el grupo montó, en materia de originales, cuando ni siquiera se llamaba Son de Tikizia. Era Trombones en Salsa.
El disco va cerrando con Mosaico indestructible (El Negro Bembón, El Nazareno, Anacaona e Indestructible) para hacer un tributo a Ray Barreto y con Sonero Mayor, de Willie Colón, pero con una adaptación para cuatro trombones de Wálter Espinoza Chavarría, pianista de Los Brillanticos.
En sus nueve temas, Salsa retro logra mostrar la fusión de la academia y la calle.
“Un 50% del grupo es de músicos que venimos de conservatorios y la otra parte son músicos cuya escuela fue la calle, como el caso de Pangui (Mora). Eso hace una mezcla realmente interesante”, explicó Alfredo Poveda.
Salsa retro le recuerda al presente que en su pasado en Costa Rica había salsa, buena y sabrosa. ¡Candela, candela!