San José (redacción)
La cruzada de Nicola Cruz no es una común o sencilla, pero es una que vale la pena contar. Cada una de las canciones que publicó en su álbum Prender el alma (2015) fueron pulidos para que en ellas convivieran la tradición de música andina y la música electrónica.
El álbum fue publicado por ZZK Records y con su exquisita producción y sus ritmos contagiosos, se le señaló como una obra clave para mostrar el aporte y valor del folclor en la producción de música electrónica de vanguardia.
El ecuatoriano de 29 años fue parte del pasado Festival Envision en donde hizo un set de más de una hora con algunas de sus producciones originales y también mezclas de sus temas.
Su primera presentación en el país fue uno de los puntos altos del festival. Viva conversó con Nicola Cruz en el marco de esta actividad.
¿Cómo inició su camino en la electrónica?
Como músico, más que cualquier otra cosa. A los 12 años mis padres me regalaron una batería y desde ese momento nunca tuve que elegir, ni decir en voz alta que iba a ser músico; simplemente me dirigí a esa dirección.
Estudié sonido, producción musical y luego selección musical (cómo mezclar música en vivo) y percusión y todos ingredientes sumaron a este proyecto.
Yo componía bastante house y techno y en el 2010 hice la canción Sanación, con la que me salí de mi zona de confort. (La canción) me hizo proponerme esta mezclas entre las raíces, el folclor y la música electrónica y me abrió la percepción.
En la producción de su música, los sonidos autóctonos o segmenos de temas folclóricos se perciben como punto de partida y no solo un adorno. ¿Cómo desarrolló este acercamiento?
eo que el sample (segmento de una canción o sonido) es un elemento muy importante de la música electrónica, es tan importante como el copncepto de una banda o como instrumento en una banda.

¿Cuáles son fus fuentes?
Trato de hacer classic sampling, es decir, seguir el proceso que se usaba en los primeros temas que usaron esta técnica. Primero escuchar alguna frase o sonido en un vinilo que encontraste en un viaje y tienes todo este ritual de sacarlo de ahí y usarlo para construir un tema.
No me gusta bajar canciones de YouTube y usarlas así, creo que (el sampling) debe ser una experiencia y por eso prefiero usar música que encuentro a lo largo del viaje.
¿Le ha complicado los derechos de autor el tema del sampling?
En el caso de Prender el alma son de un autor ecuatoriano (Teodoro Monsalve) y me pude acercar a él a pedirle permiso y hubo un proceso muy limpio, incluso cuando el disco estuvo listo, le regalé una copia. Si no tengo los derechos del sample, entonces regalo el tema, para evitar dificultades.
También tiene canciones sin samples...
Sí y me gusta que en un mismo disco pueda haber temas con y sin samples y que encajen en la misma estética. Grabo por mí mismo bastante percusión tradicional, porque mi música se orienta mucho a lo rítmico, es lo que me sale naturalmente.
Prender el alma es un nombre muy sugerente. ¿Qué idea quería transmitir?
Creo que el mensaje es muy literal, es una invitación a despertar la consciencia, a despertar el alma. Estamos muy viciados por el sistema, que nos impulsa a ser ensimismados y creo que podemos estar más conscientes de que hay otro plano más en el mundo.
Podemos cuidarnos más los unos a los otros, tratar de encontrar espacios adecuados para compartir.
Este festival (Envision) es un contexto que promueve esas ideas de cambio y transformación. ¿Le facilitó esto conectar con el público?
Me sentí muy bien durante la presentación. Vi que la programación del escenario Lapa era fuerte, más de house, pero no me dejé influir por eso, llegué a hacer lo que yo venía a hacer, a plantear mi discurso.
Una vez que entramos todos en comunión, que se entendió que ra otra cosa lo que yo estaba sonando, pudimos irnos hacia distintas partes y me sentí muy a gusto. Siempre trato de divertirme en el escenario y fue bonito ver que era un sentimiento compartido.
