
Con pesar, pero llenos de buenos recuerdos, así rememoraron varios músicos costarricenses al fallecido Sergio Celada, timbalero y miembro fundador de La Única Internacional Sonora Santanera, a quien de cariño se le conoció como
Celada murió el martes, luego de complicaciones gastrointestinales. Su funeral se realizó el miércoles, en compañía de sus amigos y músicos de la orquesta.
Mediante un comunicado de la oficina de prensa de la Santanera, sus compañeros aseguraron que no se trata del adiós de Celada, porque para ellos él siempre seguirá tocando con la que consideran su agrupación.
Uno de quienes recuerdan con mucho cariño al timbalero es Marvin Araya, clarinetista y director de la Orquesta Filarmónica, debido al trabajo que hicieron en conjunto para grabar un disco compacto.
Araya aseguró que muchos querían a Celada, en especial porqué él se daba a querer, bailaba con cuanta muchacha lo invitaba y por su derroche de energía.
Para el director de la Filarmónica, una de sus mayores satisfacciones fue ofrecerle a Celada un homenaje durante su último concierto en Costa Rica, en agosto.
Por su parte, Bernardo Quesada, músico y arreglista del disco de la Filarmónica y la Santanera, lo recordó como una persona “bellísima”, que tenía el don de hacer amistades en poco tiempo.
Quesada agregó que, después del primer ensayo de la Santanera con la Filarmónica, Celada se le acercó, le agarró los “cachetes” y le dijo lo feliz que se sentía de ver a su orquesta de gala.
Para músico y arreglista Paul Rubinstein, la partida del mexicano lo llena de dolor; no obstante, dio gracias a Dios por la oportunidad de compartir con Celada.
“Deja una trayectoria discográfica y de conciertos impecable. Él probablemente dejó toda una manera de interpretar la música en el mundo de la percusión”, agregó Rubinstein.