D ecir que Molotov tiene letras explosivas va más allá de un juego de palabras. Este grupo mexicano mueve masas desde hace ya casi 20 años, cuando tomaron por asalto las radios y los canales de televisión con su música de protesta.
El cuarteto es conocido por canciones como Gimme The Power, Frijolero, Voto latin o o Puto , temas que se mantienen tan confrontativos como la primera vez que se escucharon.
En su carrera han enfrentado a la censura, pero, en palabras del bajista Paco Ayala “nos hizo un favor porque vendió muchos discos”.
Molotov canceló, por problemas personales, según adujeron, una presentación que tenía este domingo en el Centro Kölbi de Parque Viva, Alajuela. De hecho, los mexicanos suspendieron la gira que tenían prevista por varios países y que se denomina Chinga Tu Madre Latino . Esta habría sido su primera presentación en el país en cuatro años.
“Donde nos entendemos mejor es ahí arriba, en el escenario donde compartimos lo que más nos gusta, la música y nos cagamos de risa por lo que hemos escrito todos estos años”, comentó Ayala vía telefónica. El bajista se encontraba en ciudad de México, en un descanso entre fechas de conciertos.
Molotov ha mantenido vivas sus canciones de protesta dedicándolas a nuevas figuras en el panorama y Donald Trump ha sido el pararrayos de sus más recientes conciertos. Además de este asunto, el grupo conversó sobre sus planes a futuro y sus shows irreverentes.
Ya llevan casi 20 años en esto. ¿Qué recuerdan de sus inicios?
Cuando empezamos lo que más queríamos hacer era tocar. A veces nos pagaban con una cerveza, a veces con entradas gratis a los bares, luego nos dejaban entrar a bares con tus amigos... Fue creciendo la bola hasta que empezaron a aparecer fans que no conocíamos y ahí nos dimos cuenta qué era lo mejor podíamos hacer.
Hubo tanta malinformación con la censura y tanta represión a la libertad de expresión en nuestro país (y otros países de Latinoamérica) que en los escenarios hallamos la forma de decir la verdad y de conectar realmente con la gente que queríamos que escuchara lo que teníamos que decir. Tocar era necesario.
Ese cliché de que en el escenario podemos liberar todo lo que tenemos se cumplió y en los conciertos logramos decir lo que queríamos... Aunque todavía hay censura en algunos lugares, algo increíble en la etapa en las que estamos de vida, pero así es. ( Por ejemplo, Molotov pudo tocar en El Salvador hasta el 2014, luego de que se les vetara en el año 2003 ).
Su lenguaje siempre fue tildado de polémico o vulgar, pero en realidad es, en esencia, coloquial...
Totalmente, hace 20 años un disco con lenguaje altisonante era lo peor que uno podía hacer. Llamaban la atención las canciones por cómo estaban hechas, pero el contenido por más fuerte que fuera era dirigido hacia un sector de la sociedad y dicho por unos tipos de 20 años.
La crisis social que vivimos marcó nuesta música, algunos lo tomaron en serio y otros como broma por como estaba escrito, pero el mensaje ahí está y tal es el asunto que seguimos tocando Gimme The Power porque la situación de crisis se mantiene; dos décadadas después, la cantan unos tipos con el mismo encabronamiento.
En aquellos tiempos la iglesia, aquí en México, nos catalogó como el enemigo público número dos –después del condón– y eso es algo que en este punto agradecemos. La censura nos hizo un favor porque vendió muchos discos. Pero también se malinformó a muchas personas.
20 años después, ¿tendría la misma reacción la música que hacen con ese lenguaje?
Posiblemente no, si saliera una canción así te reirías de lo obvio, de lo aburrido. Es difícil hacer la tercera parte de Gimme The Power porque no ha cambiado mucho la situación desde que hicimos la primera.
¿Ha disminuido la cantidad de conciertos con el paso de los años o mantienen el ritmo?
Este año, de hecho, estamos haciendo más de 100 shows . No ha cambiado mucho la dinámica en estos 21 años –desde la fundación de la banda–, pero sí sucede que ahora, si no estamos tocando, pasamos mucho tiempo separados.
Cuando no está tocando con ellos, ¿a qué se dedica?
He estado produciendo muchas bandas, especialmente acá en México, trabajo con ellos en el estudio y aprovecho esa otra faceta para investigar qué está pasando sónicamente, aprendiendo de las nuevas generaciones para hacer luego otras cosas interesantes (con Molotov). Prácticamente es eso y estar con la familia.
Literalmente tenemos como dos matrimonios cada uno, solo que con una descansas y recargas pilas para volver a tocar.
¿Están preparando un nuevo disco?
Sí, intentamos grabar este año pero fue imposible, porque la gira nos los complicó. Pero tenemos una buena cantidad de temas listos. El próximo año sacaremos un nuevo álbum.
En este momento de sus carreras, ¿qué situaciones quieren retratar en su música?
Hablar de la injusticia o de la desigualdad social, la discriminación... Son temas que no cambian, no avanzan. Ahí está Frijolero , ahí está Hit Me y otros temas que hablan de eso y creo que por desgracia no han perdido vigencia, sería extraño seguir haciendo lo mismo.
Tenemos que aprender a contar las historias de forma actualizada, porque los personajes que perpetúan esos problemas solo cambian de apellido y de cara, en tu país o en el mío, pero el problema es el mismo.
Ahora le dedicamos temas al malo de turno. Y en este momento con Trump se siente que la sociedad va en reversa...
¿Cuál canción le dedican a él?
Venimos de hacer gira por Estados Unidos donde una canción como Frijolero enciende a la gente, no por el gusto de oírla en vivo, sino porque es bien molesto que estas discriminaciones se mantengan. No entendemos como este empresario de bienes raíces puede estar postulado e incluso ha estado empatado con alguien que ha servido en cargos públicos durante años, es increíble, que alguien así tenga tanta aceptación en una potencia mundial, es un gran error. También le dedicamos Chinga tu madre .
Al presidente de México, una figura muy polémica también, ¿qué canción le dedican?
Ninguna, no nos queremos arrancar y que eso termine como el encabezado de tu nota, mejor no entramos en ese tipo de cosas... La que sea. ... Le dedicamos todas y ninguna.
