
Cuando a Isidor Asch le preguntan qué representa Marfil para él, no tiene que pensar mucho su respuesta: “Marfil es mi vida, ¡y punto! Es lo que soy”.
Esa pasión del guitarrista y fundador de la agrupación es la que se transmitirá, en forma de música, esta noche en el Teatro Melico Salazar. En este escenario, la agrupación festejará sus cuatro décadas de vida.
El primero de los conciertos se realizó ayer y, si se lo perdió, hoy tiene la segunda y última oportunidad de festejar junto a los colmilludos.
Asch comentó que, para hacer la fiesta completa, invitaron a los exintegrantes de Marfil; entre ellos, Carlos Tapado Vargas, el saxofonista Geovanny Escalante, el cantante Gene Chambers y Gonzalo Barrantes, entre otros.
Este reencuentro sobre el escenario emocionó a todos. El guitarrista dijo que, durante los ensayos, se mostró la gran amistad que existe aún entre ellos. Muestra de eso fueron las interminables anécdotas de conciertos compartidos y que todos querían hacerse fotos, para inmortalizar el momento.
Para todos los exmúsicos de la agrupación fue sencillo recordar los temas. Esto debido a que el 99% de ellos se mantienen activos en la actividad musical.
La noche le ofrecerá a los espectadores temas Saca Boom , Menéalo y Carnaval , esa contagiosa canción que ha puesto a miles de costarricenses a bailar.
Predestinados. Para mantenerse navegando por los mares de la música costarricense, Marfil se vale de la buena amistad que existe entre sus integrantes, sin importar la época.
“Además, venimos fabricados para crear música; comenzamos desde chiquillos, en la escuela. Somos jóvenes de espíritu, personas alegres en corazón y espíritu. Lo más importante es que amamos la música”, aseguró Asch.
En 40 años de hacer música, este grupo experimentó todo tipo de dificultades. Como filosofía “marfileña”, según el guitarrista y fundador, tienen dos formas de trabajar: mantener el respeto y no olvidar nunca la amistad que existe entre ellos.
Hay dificultades que van más allá de las diferencias internas, como lo fue la desaparición de muchos de los grupos nacionales durante la década de los años 90.
“Esa fue una de las etapas más duras no solo para Marfil, sino para toda la música nacional; todo el trabajo que se hizo se fue desvalorando en el mercado y uno, como ser humano, sufre mucho; fueron etapas muy duras”, explicó.
Pero no todo en estos años son noticias duras, al hacer una pausa y ver cuatro décadas de música, Asch aseguró que la única forma de mantenerse vigentes es crear con un espíritu joven, así no importa si tocan para los jóvenes de los años 80 o para los muchachos del siglo XXI, igual la música los contagiará.
Por eso, todos los integrantes esperan que esta noche sea una gran fiesta entre las butacas, que nadie se quede sin mover, aunque sea los ojos, cuando escuchen otros temas vitales en su repertorio, como es el caso de Represento .
Para adelante, solo ven trabajo; esperan tener las fuerzas necesarias para mantenerse vivitos y coleando en los escenarios por muchos años más.