Es jueves por la noche y la ciudad de San José se encuentra sumida en una intensa calma, hasta que, de pronto, es sacudida por los golpes a una batería seguidos por el grito de una voz indiscutiblemente femenina.
Es con esa misma fuerza que la agrupación nacional Las Robertas libra una batalla en contra de la idea de encasillarse, en todos los sentidos de la palabra.
Son una de las pocas bandas femeninas del país; además, tocan
También han tenido que romper barreras de otro tipo por su género, en especial, cuando llegan a algún lugar a hacer una prueba de sonido y deben lidiar con el menosprecio de algún técnico que no cree que una mujer sea capaz de tocar tan bien o mejor que un hombre.
Se trata de una conducta machista a la que no le dan importancia. Lejos de molestarse, solo sacan sus armas: guitarra, bajo, voz y batería para romper esquemas.
Con edades entre los 18 y los 23 años, las integrantes de la banda han empezado a ampliar su base de seguidores gracias a su disco debut
El grupo lo conforman Mercedes Oller, en la guitarra y voz; Lola Miche, en la voz principal; Montserrat Vargas, en el bajo y voz, y Ana María Valenciano, en la batería.
Las tres primeras conversaron ampliamente con
De esta forma nació Las Robertas en marzo del 2009. Desde entonces, su misión fue clara: cero límites a la creatividad y, por ende, expresarse con total libertad por medio de la música.
“Siempre tuvimos el deseo de hacer algo más allá que solo hablar y queríamos trabajar fuerte para que esta banda tuviera sus logros y fuera exitosa en todo sentido”, manifestó la bajista.
Oller ya había tenido experiencia como parte del grupo Alta Costura, mientras que Montserrat Vargas ya tocaba, y aún lo hace, en otro proyecto paralelo, llamado The Great Wilderness.
Esa libertad que pregonan las ha hecho huir a toda velocidad de las etiquetas que la gente trata de ponerles encima al querer describir su propuesta de alguna forma. Sin embargo, confiesan, tampoco es algo que las moleste.
“No nos categorizamos. Hay varias canciones, sobre todo las que vienen, que son de varios géneros e influencias que tenemos cada una por aparte que van todas bien juntas, pero que no necesariamente se pueden categorizar en un solo género”, detalló la vocalista.
“Tenemos mucha afinidad en cuanto a estilos y gustos y hemos logrado un estilo propio en sí, que es el de Las Robertas. Creo que es muy genuino, ya que viene de muchas influencias”, coincidió Oller. “Así que podemos decir que es estilo Robertas”, agregó entre risas.
Sin embargo, como a los humanos nos encanta ponerle un nombre a todo, ellas se apuntan al juego. “Sería como un
“Es bonito tener ese sentimiento de no saber ni pertenecer a ningún género y poder jugar con todos. Es muy chiva romper el estereotipo”, sentenció Lola Miche.
El grupo se ha presentado en espacios como Latino Rock Café, El Farolito (Centro Cultural de España), bar Steinvorth y El 13, entre otros.
La producción lleva por nombre
Según confiesan las integrantes del grupo, las temáticas de las canciones son muy variadas. “Cada canción que uno escribe ni uno sabe de qué trata; en el momento en que uno lo escribe puede ser de algo que pasó dos años antes o que va a pasar. Son de nuestras experiencias: amor, relaciones, no solo románticas, también de amigos o familiares”, describió Vargas.
“Hay de todo, desde engaños, hasta triángulos amorosos o violencia doméstica; de todo”, precisó la vocalista.
“Cuando escuchamos el disco nos dimos cuenta de que suena mucho a verano, es muy feliz, como un amor de verano. Es un sonido muy fresco, comparado con lo que se ha escuchado hasta ahora en la escena en Costa Rica”, explicó Oller.
“Es muy diferente y, a como les puede gustar mucho, les puede parecer pésimo”, dijo Vargas sobre el disco. “Nos aman o nos odian” , agregó.
El disco estuvo a cargo de Autómata, productor independiente que ha recogido buenos y recientes frutos con su trabajo al lado de Kurt Dyer, Novaphonic, Zòpilot, Flpprz y que trabaja en el EP (disco corto) debut de la banda 424.
La grabación comenzó en marzo de este año y duró 48 horas. “Lo grabamos de manera instantánea, lo que se oye es el sonido genuino de nosotras”, explicó la guitarrista.
Ellas son las primeras en aceptar que su propuesta musical no es fácil de digerir. Sobre todo porque creen que es algo a lo que el público costarricense no está acostumbrado a oír.
A esto, hay que sumarle que sus letras son en inglés, ya que, según concuerdan, la mayoría de sus influencias son en ese idioma.
“A la hora de escribir las canciones, uno no se pone a pensar: voy a hacerla en árabe, español o francés. Naturalmente, nos salieron en inglés, desde que escribimos canciones hace años. Ni siquiera fue que lo planeamos, es esa influencia que uno trae”, manifestó Vargas.
No obstante, tampoco descartan cantar algún día en español; de hecho, están trabajando en algunos
“Esto de cantar en inglés, en español o el idioma que sea es lo mismo que con los géneros, no es encasillarse en una cosa. El día que salga en español, así se hará”, concluyó la bajista.
El disco se puede conseguir en la Boutique Kiosco, en San José, y en el bar Mochila. También lo tienen a la venta en las presentaciones en vivo, así como otra mercadería del grupo como bolsos, camisetas, calcomanías y más.
Si desea escuchar la música del grupo puede hacerlo por medio de su página oficial www.lasrobertas.bandcamp.com. También puede visitar su sitio de MySpace o su página de Facebook o lasrobertas.blogspot.com.