Vestida y peinada como solo ella sabe hacerlo, Björk entró a escena acompañada de un grupo de coristas (que a la vez eran bailarinas) ante una gran cantidad de personas que gritaron eufóricas solo con verla salir de bambalinas.
Un público conformado principalmente por adultos jóvenes -y no por la muchachada- aplaudió pieza tras pieza, quedándose en silencio mientras ella cantaba con su voz irrepetible. Claro que hubo quienes quisieron emular su canto, pero por dicha el intento no gozó de volumen alguno.
La islandesa repitió las canciones que ha estado interpretando en sus otras presentaciones recientes por Latinoamérica, donde los temas de su nueva producción son mayoría. En su repertorio aparecieron Biophilia, Cosmogony, Hunter, Thunderbolt, Hidden Place y Crystalline , que sirvieron para entusiasmar al público desde el inicio.
Su vestido era azul, brillante y amorfo, en resumen: llamativo. Su peinado, rizado y anaranjado, servía para que ella fuera el único punto de atención en el escenario, a pesar de las casi 15 coristas que se ubicaron a su espalda, y los músicos que hicieron lo suyo desde ambos lados de la tarima. En las pantallas nunca se vio a la islandesa, pero sí unas increíbles proyecciones que fueron el complemento perfecto para la inolvidable presentación.
Cuando la virtuosa vocalista se aprestaba a terminar, en la otra tarima los jóvenes y "enfiestados" esperaban la presentación de LMFAO, una de los últimos actos del Festival Imperial 2012.