Danny Brenes. 29 diciembre, 2017
Damn., de Kendrick Lamar, fue quizás el mejor disco del 2017.
Damn., de Kendrick Lamar, fue quizás el mejor disco del 2017.

La subjetividad es inherente a la música. Lo que para alguien puede parecer un disco perfecto, para otra persona puede resultar nefasto.

Sin embargo, cuando se revisan las listas de los mejores discos del año de las principales revistas especializadas, queda en evidencia que el 2017 tuvo claros vencedores.

Damn., de Kendrick Lamar, y Melodrama, de Lorde, se ubicaron en la cima de la mayoría de listados de lo mejor del año; a veces en primer lugar, a veces en quinto, ambos discos estuvieron presentes en el tope de todas las listas, muchas veces liderándolas.

El segundo disco de Lorde, Melodrama, fue un punto alto del año.
El segundo disco de Lorde, Melodrama, fue un punto alto del año.

Junto a las obras del rapero estadounidense y de la cantante de pop neozelandesa se ubicaron algunos otros discos que, sin duda, formarán parte del panorama musical que recordaremos en el futuro cuando pensemos en el 2017.

El rap manda

El 14 de abril, el –quizás– mejor rapero del mundo publicó su cuarto disco de estudio e Internet explotó de emoción. Ya Kendrick Lamar era considerado uno de los pesos más pesados del hip-hop y de la música en general, pero con Damn. su popularidad quedó en firme.

No es sorpresa que Pitchfork, Billboard y Rolling Stone lo catalogaran como el disco del año; ni que Consequence of Sound y NME lo colocaran en segundo y tercer lugar respectivamente.

Pero Kendrick no fue el único rapero icónico en estrenar un disco apreciado por la crítica. 4:44, el íntimo regreso de Jay-Z, en el que desvela intimidades de su relación con su esposa Beyoncé, con su madre y con su hija, entre otras, también destacó entre lo mejor del año.

Lorde: Parte II

No fue un regreso sencillo para Lorde, quien se convirtió en una estrella mundial con apenas 17 años con el sencillo Royals y su disco debut, Pure Heroine.

La presión de producir un disco que estuviera a la altura de los estratosféricos inicios de su carrera hicieron que los cuatro años entre un disco y el otro se sintieran largos.

Valieron la pena, sin embargo. Melodrama mostró a una Lorde mucho más madura no solo como compositora e intérprete, sino como mujer, algo que queda claro en las letras de sus canciones y en los temas que aborda en el nuevo disco, lejos de fantasías adolescentes y más bien preocupada por los retos de crecer y convertirse, poco a poco, en una adulta.

La soledad, la tristeza y el crecimiento son temáticas constantes en Melodrama.

Pocas veces el título de un disco se sintió más apropiado.

Un paisaje de R&B, pop e indie

Algo más queda claro sobre la música del 2017: el rock ha cedido popularidad, y en su lugar recibimos grandes discos de artistas de otros géneros.

SZA debutó con Ctrl, quizás el mejor disco de R&B del año, como lo destacaron NPR, Billboard y la revista Time, que lo catalogó como la mejor música del año. Kelela, con Take me apart, y Drake, con More life, también fueron puntos altos del género.

Mientras tanto, Masseduction, la colorida celebración del arte pop de St. Vincent, y Reputation, de Taylor Swift, fueron celebrados como lo mejor que el pop nos dio durante el 2017; eso sí, un escalón por debajo de Melodrama.

La música indie también tuvo grandes motivos de celebración. En setiembre, LCD Soundsystem compartió American Dream, su primer disco de estudio en siete años; una semana más tarde, The National publicó Sleep Well Beast, su sétimo disco; y a mediados de agosto, A Deeper Understanding se convirtió en, quizás, el mejor disco de The War on Drugs.

Todos ellos fueron destacados como algunos de los mejores discos de indie –y, en general, de música– del año.

En cuanto a la música en español, sobre todo la que se produce en Latinoamérica, la voz cantante la tuvo la revista Indie Hoy, que colocó a la banda argentina Él mató a un policía motorizado en la cima de su lista.

La síntesis O’Konor, el más reciente disco de la banda –que visitó el país este año, durante el Festival Internacional de las Artes– fue destacado como una invitación a “sumergirse en un nuevo plano de emociones, algunas familiares, otras hermosamente desafiantes”.