Carlos Soto Campos. 9 enero, 2016
Fotografía: The New York Times
Fotografía: The New York Times

Las nominaciones a los premios Grammy repitieron un nombre en 11 ocasiones: Kendrick Lamar. Su colaboraciones con Taylor Swift y Flying Lotus, y su disco To Pimp a Butterfly lo colocaron en esa posición, una en la que pocos músicos han estado (el récord de nominaciones es de 12 y aún pertenece a Michael Jackson).

“Los quiero todos”, dijo Kendrick al New York Times, cuando le preguntaron si los premios tendrían importancia, considerando el contenido de su disco. “No solo daría un mensaje importante para mí mismo, sino a toda la cultura (del hip hop)”, agregó.

Lamar es tan admirado por su música como por su conciencia al escribir.

En un mundo acostumbrado a señalar el hip hop como un género musical sin contenido, él decidió volver a las raíces del género y hacer canciones que comentaran sobre lo que sucede en las calles, sin caer en una vana glorificación de la violencia.

A sus 20, ya ha vendido más álbumes que muchos de sus coetáneos –en una época en la que supuestamente nadie compra discos–, y se ha ganado el favor de las audiencias más populares como las más refinadas.

Aclamado por la crítica, Kendrick Lamar suma 11 nominaciones a los premios Grammy. AP.
Aclamado por la crítica, Kendrick Lamar suma 11 nominaciones a los premios Grammy. AP.

Su historia es de lucha y constancia, y su filosofía resiliente nutre a una nueva generación de raperos, músicos y seres humanos en general que quieran escucharlo.

Crecimiento. Nació en Compton, una ciudad de California, que desde hace décadas es conocida en los medios estadounidenses por sus casos de violencia y sus pandillas. En la famosa serie de la década de los 90, El Príncipe del Rap, se pintaba Compton como una ciudad de la que no cualquiera podía salir vivo, en una época en la que Lamar vivía allí con sus hermanos y padres.

Como muchos de su barrio, Kendrick Lamar volcó la atención al hip hop y entendió que el género era una forma de observar el mundo.

Uno de los momentos claves en su vida sucedió a los 8 años, cuando vio cerca de su barrio a los raperos Tupac Shakur y Dr. Dre grabando el video de la canción California Love.

Dieciséis años después de aquello, Lamar se paró en un escenario en Los Ángeles, después de haber lanzado varios discos de manera independiente y de ser reconocido por sus buenas presentaciones en vivo.

Allí, los veteranos del género Dr. Dre, The Game y Snoop Dogg lo recibieron y luego lo coronaron como “El nuevo rey de la costa oeste”.

En el 2012, con el disco Good Kid, M.A.A.D City y específicamente con la canción Bitch Don't Kill My Vibe, Kendrick Lamar fue reconocido como uno de los raperos más reconocidos del mundo.

El disco describía la historia de un joven en una ciudad llena de problemas por las drogas y las pandillas, una narrativa de su estilo de vida en Compton. El éxito lo marcó la producción pulcra, que contrastaba con historias fuertes de su pasado.

Kendrick se presentó en los festivales y programas de televisión más prestigiosos del mundo y se consolidó como uno de los artistas de rap mejores vendidos; todo a sus 25 años.

Nuevo rey. Después de toda la bulla, el mundo esperaba algo grande del siguiente disco, sin saber que su siguiente trabajo lo terminaría por coronar como uno de los artistas más importantes de esta época.

'To Pimp A Butterfly', Kendrick Lamar
'To Pimp A Butterfly', Kendrick Lamar

El primer corte publicado, titulado i, dejó de lado el rap y el sonido del hip hop, mientras que Lamar hacía un llamado al amor entre hermanos afroestadounidenses.

To Pimp a Butterfly salió a la calle el 15 de marzo del 2015. Unas semanas después, el músico explicó el significado de ese nombre y el concepto del material.

“El tema general de este disco, es el liderazgo y cómo puedo usarlo, para bien o para mal. Mi dinero y mi fama, ¿cómo pimpearlos? ¿puedo pimpear la negatividad? ¿puedo pimpear todo esto a una forma positiva? Lo positivo para mí es mostrar lo que he viví en la canción u y luego ir hasta i y decir, ‘todavía me amo a mí mismo, después de todo’”, dijo a MTV.

En el álbum, Lamar expuso su enojo ante el perenne racismo y las muertes de jóvenes negros que sucedieron en los últimos años en manos de policías; criticó la alienación entre lo mismos miembros de la comunidad y, finalmente, terminó señalando un camino positivo para todos los jóvenes que crecieron en un ambiente similar al suyo.

También se alejó de las etiquetas: no quería ser llamado un rapero sino un autor; incluyó en su disco jazz, funk, R&B y hasta recitó un poema en la última canción del disco, Mortal Man.

Su canción Alright se convirtió en un himno en las protestas contra la brutalidad policial en Estados Unidos, pieza que le da dos de sus 11 nominaciones.

Con todo y su contenido político, al disco le sobraron las reseñas y reacciones positivas, siendo llamado por New York Times y Uncut una obra excepcional e insigne de nuestros tiempos.

To Pimp a Butterfly es la mejor forma de entender el trabajo de Kendrick Lamar. Es íntimo y a la vez, universal; es crítico y esperanzador; es la obra de un hombre fuerte y sensible que quiere hacer las cosas a su modo, un hombre que no deja eclipsar su brillo.

Sobre la canción King Kunta –en cuyo video recorre las calles de Compton junto a un grupo de amigos–, Lamar dijo a MTV unas palabras que, posiblemente, resumen su filosofía: “He sido llamado muchas cosas durante mi vida, solo por el hecho de ser un hombre negro y mis ancestros también fueron llamados muchas cosas.

”Pero esto se trata de tomar la negatividad y sentir orgullo de lo que soy y hacerlo parte de mí mismo; de decir, ‘soy un rey’, sin importar cómo me llamen. Se trata de demostrar mi corazón y de mostrar quién soy”.

Conozca los videos que ha producido Kendrick Lamar para sus discos