
Redacción
El Tajo del Parque de Diversiones, en La Uruca, recibió el lunes 19 de diciembre el Retro Fest, una apuesta por acercar al público a otras épocas. En esta ocasión se eligieron los años 70, era dorada para el rock y para el disco, un género que murió con aquella década.
KC and the Sunhine Band, una grupo emblemático del disco, sería el plato principal de la noche, que ya había contado con actos de apertura como Black Vibes y el grupo D'Classics. Estos grupos vestían ropa y cantaban covers de la época, tal como hicieron muchas personas del público.
Pero con KC and the Sunshine Band fue diferente: el grupo logró traer las canciones al 2016, en lugar de hacer que el público tuviera que regresar en el tiempo con ellos.
La actividad reunió cuatro grupos nacionales y cerró con la presentación de KC and the Sunshine Band, quienes en 90 minutos explicaron por qué siguen siendo un grupo cotizado en todo el mundo.

Entrevista. 20 minutos antes del concierto, se informó a Viva que existía la posibilidad de hacer una entrevista con Harry Wayne Casey. En los camerinos e los músicos era palpable la tensión normal antes de una presentación, pero no así en Casey.
Aunque breve, la entrevista dejó ver el espíritu jovial y animado que reinaría en el concierto. ¿Sería difícil para él enfrentarse a una audiencia nueva? “He hecho esto durante mucho tiempo, creo que me he acostumbrado y lo importante es siempre llevar yo la misma energía”, comentó el músico, de 65 años.
El estadounidense reciordó que tuvo una pausa en su carrera de 1985 a 1993. Durante ese periodo, se dedicó a “tomar muchas drogas, ir de fiesta y separarme de la industria”, detalló.
Pero lo que lo hizo regresar fue una presentación en el show de Arsenio Hall, que le recordó lo mucho que adoraba estar en los escenarios. A su retorno, volvió a viajar por todo el mundo y hasta tocó en el Super Bowl. ¿Cómo se sentía para él ese lunes seguir dar conciertos después de tanto tiempo de haber iniciado su carrera? “Creo que siempre ha sido como la primera vez. Cada noche es algo especial para mí y aquí tendré una experiencia nueva, que siempre es emocionante”, explicó Casey.

Plantado en el ahora, emocionado por lo que estaba por pasar, Wayne vio que estaba frente a la primera experiencia de muchos fanáticos en un concierto suyo y agregó “espero que sea emocionante para ellos también”
Concierto. Tras la entrevista, a las 9:25 p.m. el escenario del Retro Fest fue abandonado por todos los técnicos que se encontraban preparando todo para dejar una gran bola disco como único protagonista. Todas las luces se dirigieron hacia esta esfera brillante y una grabación de una estación de radio anunció el inminente comienzo del concierto.
La entrada de los músicos fue aplaudida, pero Casey entró a escena como una flecha, cortando el aire, para interpretar Shake Your Booty, una de las canciones más conocidas en su repertorio.
La respuesta del público fue inmediata. Estaban los que grababan con el celular, los que bailaban con los ojos cerrados o los que se pusieron a hacer “el boogie”, movimiento infaltable en cualquier fiesta disco.Casey por su lado también bailaba, tocó el piano e incluso tomó un espacio en la percusión para tocar durante el final de la canción, que terminó con un aplauso estruendoso.
Después de la bailable Boogie Shoes, Casey tomó el escenario él solo para interpretar la melancólica Please Don't Go, otra de las piezas clave de su repertorio. Fue acompañado por la mayoría de los asistentes y poco a poco, se fueron sumando las voces de los músicos para formar un gran coro.
Aprovechando el momento más tranquilo del concierto, KC and the Sunshine Band hicieron su propia versión de The Little Drummer Boy, el villancico del niño tamborilero. Casey gritó en español “¡Feliz Navidad!” y "¡Pura vida!" y el público se sumó a cantar con él.
Más clásicos. El siguiente tema fue I'm Your Boogie Man. Con este otro clásico, el concierto pasó de una balada tranquila al sonido de una poderosa banda de disco. En entrevistas anteriores Casey explicó que él solía grabar los conciertos para estudiar qué había salido mal.
Esa pericia y su búsqueda por la pulcritud se sintieron en su presentación. La banda sonó impecable y el grupo de bailarinas que los acompañó, así como los cambios de vestuario, sumaron vistosidad a la experiencia.
No hubo éxito que faltara en el repertorio: la banda interpretó Give it Up, Get Down Tonight, una versión de Rock Your Baby, de George McCrae, otra de Brick House de The Commodores y hasta hubo un solo de batería por parte de Dave Simmons.
El clímax llegó con That’s the Way (I Like It), otra canción infaltable en el repertorio. Para esta, la banda hizo una introducción extendida, hasta que la canción “explotó” y el público con ella. La canción se extendió todo lo que se pudo.
Los trompetistas de la banda alargaban sus partes y la canción subió y bajó de intensidad un par de veces, pero nadie dejó de bailar. A las 10:55 p.m. Casey se despidió del público. Pero ante los gritos que pedían más música, regresó con su banda para hacer una versión bailable de Please Don’t Go. Fue un broche de oro para un concierto inédito, en el que lo mejor del pasado y el presente se combinaron para regalar una noche especial.
