Cientos de fans costarricenses que, aprovechando la Semana Santa, pudieron desplazarse hasta Ciudad Panamá –comiéndose hasta más de 14 horas de carretera– para ver algo que quedó ya escrito en la relación que tienen el
No era raro, por tanto, ver banderas de Costa Rica fuera del Centro de Convenciones Figali; no era de extrañarse entonces que una importante cantidad de fanáticos costarricenses llegaran hasta Panamá solos, en grupos de amigos o en familia para, en cuerpo, alma y grito, demostrar su afecto por quien fue pieza de Black Sabbath.
Pocos llegaron por aire; la mayoría se dejó caer a Panamá por tierra. Llegaron en autobuses, en sus autos o hasta en moto.
Para muchos fue algo digno de compartir en familia y de eso podía dar fe el tico Dennis Mora Mora, un ingeniero que llegó hasta al Figali con sus hijos Gabriela y Ernesto.
Con semejante prueba de afecto lo que vendría a partir de las 9:22 p. m. de un Martes Santo era la consecuencia correcta: el Figali se encendió cuando Ozzy Osbourne apareció en el escenario envuelto en un sonoro grito.
... con una marea de manos alzadas y con al menos cuatro banderas de Costa Rica extendida a cuanto dieran los brazos de largo.
Desde esa pieza hasta los siguientes 15 temas que desarrolló, no hubo un solo momento en que no hablara con el gentío.
Canción a canción dijo: “gracias, muchas gracias”; canción a canción supo encender al público haciendo el ademán con sus manos de ¡salten, salten! o “¡no puedo oírlos, griten conmigo!”. Ozzy Osbourne demostró su maestría en el manejo del escenario.
Con aquella mecánica para atizar al público y para lograr una conexión como si estuviera viendo a cada persona cara a cara, Ozzy Osbourne hizo que el Figali saltara cuando se le salió
Ozzy iba de un extremo a otro del escenario, se llevaba las manos a su corazón y le aplaudía al público. Eso no lo hace quien está dominado por la falsa idea de creerse estrella.
En temas como
“¿Quién quiere oír algo de Black Sabbath?”, dijo Ozzy al Figali, y desató, entonces,
Ozzy logró, sin artificios de escenografías ni efectos que maquillan, un concierto con un gráfico ascendente. Iba subiendo el ánimo en cada tema; eso lo demostró
Quien ya ha visto a Ozzy Osbourne en sus varias expresiones, podía dar fe de que aquel concierto lo retrataba en su esplendor.
“Estas versiones son totalmente fieles a lo que ha sido Ozzy y también el Sabbath. Está en forma”, dijo en medio del gentío el tico Darren Mora, quien ya había visto dos veces al Osbourne con Black Sabbath y una en solitario.
Vino de seguido un par de solos de batería y guitarra que dejaron a más de uno con la boca abierta.
Ozzy, que dejó el escenario, como quien se quita del ángulo visual para no distraer, regresó con
Hizo entonces
“¡Ozzy, Ozzy!”, gritó el Figali y ante aquel llamado, el Osbourne regresó para hacer un tema más:
¿Qué faltaron canciones que ha hecho en otros conciertos de su Scream World Tour2011? Es cierto, no sonaron ni
Sin embargo, dejó el pellejo en el escenario y cantó con sonrisa de oreja a oreja durante todo el concierto. Por eso más de un costarricense dijo: “¡Qué grande, Ozzy, qué grande!”.