Jorge Arturo Mora. 10 abril, 2018

Las distancias han marcado por completo las letras de Gaby Moreno. Las migraciones, la nostalgia y la figura del adiós son algunas de las constantes de la música de la guatemalteca.

Una de sus canciones más populares, Ave que emigra (del álbum Postales) fue la canción que abrió el recital. La pieza relata su vida, esa que comenzó desde Guatemala y la ha llevado a tocar por todo el mundo.

Gaby Morenose presentó en la Plaza Máximo Fernández comop parte de los conciertos que ofrece el FIA 2018. Foto: Rafael Murillo
Gaby Morenose presentó en la Plaza Máximo Fernández comop parte de los conciertos que ofrece el FIA 2018. Foto: Rafael Murillo

Todas estas particularidades se vistieron de gala para su presentación en Costa Rica, en el marco del Festival Internacional de las Artes (FIA) este martes 10 de abril.

Emoción en dos idiomas

La chapina acortó los trechos entre la tarima y el público: sus canciones abrazaron a todos los asistentes de la fría noche de martes que se presentó en la Plaza Máximo Fernández.

Al igual que lo hizo con sus dos primeros discos, Still The Unknown e Illustrated Songs, el espectáculo transcurrió entre dos idiomas: su natal español y el inglés que ha desarrollado en su residencia en Los Ángeles.

La balada Nobody to love fue la segunda pieza del programa. El público se llenó de blues y rápidamente marcó sonrisas en los ticos.

La cantante se mostró agradecida y con confianza sobre el escenario; el rodaje que le ha dado una carrera que arrancó cuando era una adolescente es evidente, y su manejo del público fue absoluto.

Al momento de interpretar Blues de mar, uno de sus temas más conocidos, los asistentes comenzaron a balancearse al son de los acordes. La conquista fue absoluta.

Del abrazo a las cabezas asintiendo, Gaby Moreno logró que el público se moviera incesantemente con Mess a good thing, una de las piezas que más se esperaba para la presentación.

Una de las sorpresas de la noche ocurrió cuando Debi Nova y Marisoul subieron al escenario. Las tres voces se fundieron para interpretar Quizás Quizás Quizás. El clásico latinoamericano erizó a todos los presentes que se amontonaron en las cercanías de la tarima.

Apuntando al cierre de la noche, Gaby se sentó al borde de la tarima para cantar Y tu sombra, iluminada únicamente por un reflector mientras era acompañada por la guitarra.

Con los ojos entornados, despidió a los costarricenses que quedaron con un buen sabor de boca. El frío fue olvidado gracias al calor transmitido desde la tarima.

Maf É Tulá calentó el ambiente

Antes de la presentación de Gaby Moreno, la cantante costarricense presentó, junto a su agrupación, un recital acústico que funcionó como imán para todos los que atravesaban las calles de Montes de Oca.

Maf e Tulá rn ofreció a los presentes su repertorio de baladas. Foto: Rafael Murillo
Maf e Tulá rn ofreció a los presentes su repertorio de baladas. Foto: Rafael Murillo

Más de uno de los automóviles atrapados en las calles de San Pedro se parquearon para quedarse en el FIA.

Maf É Tulá atrapó a todos los transeúntes. Con una cálida presentación, reforzada por instrumentos de percusión, la cantante demostró su nitidez vocal para sembrar aplausos en toda la plaza Roosevelt.

“No hace falta saberse las letras para ponerse a vibrar”, dijo la cantante en su espectáculo marcado por intensos sonidos tribales.

Su presentación circuló por ritmos tan variados como el tambito, bossa nova y bolero.

Su recital finalizó con un pequeño repertorio de baladas que combinó a la perfección con la fría noche josefina.