
Aunque esta será su primera presentación en Costa Rica, el director alemán Carlos Spierer ya se confiesa un enamorado de nuestro país.
Lo conquistaron lo exótico de su naturaleza, la amabilidad de su gente y, sobre todo, el virtuosismo de sus músicos.
Spierer dirigirá esta noche –y el domingo por la mañana– a la Orquesta Sinfónica Nacional en su décimo concierto de la temporada oficial. Antes de tomar la batuta como director invitado, conversó con
Ensayé con la orquesta el lunes en la noche, y con el coro el miércoles en la noche. La experiencia ha sido muy buena, nos entendimos muy bien. Todos los miembros del coro (Sinfónico Nacional) y de la orquesta son muy ambiciosos y quieren tocar bien, eso me gusta mucho; hay una muy buena onda.
Vamos a tocar una obertura de Gioacchino Rossini, que es una ópera en un acto y no se muestra mucho; es una comedia en la que no se toca la ópera entera. Después tocaremos la
El repertorio no fue mi elección. Me preguntaron si quería venir con ese programa y dije “bueno, está bien”. No tuve ningún problema, porque es buena música, pero es muy difícil; por eso, le tengo el respeto más alto a la orquesta, porque las obras son muy difíciles. La música es muy virtuosa en muchos momentos; es para ejecutantes ‘top level’.
Me alegré mucho. Había estado dos veces en Venezuela, fui director artístico en México y conozco un poco Centroamérica. Había ido de vacaciones a Belice, pero el resto de países no los conozco. Me encantó la idea; es una ocasión muy linda para conocer el país de gente tan amable. Llegamos una semana antes de los ensayos, tuvimos un muy bien clima para conocer, fuimos al volcán Arenal unos días y ya me enamoré de Costa Rica.
Tengo la expectativa de cualquier director: que hagamos dos lindísimos conciertos, que suceda algo especial y que al público le gusten las obras, porque cuando tocamos, lo hacemos para ellos.
Nada, y no sé si lo quiero saber. Quiero vivir la experiencia el viernes y el domingo para ver cómo se siente atraída la gente y cómo reacciona ante la obra. La obertura es liviana, muy rápida, muy jocosa. Ravel tiene música, baile, pero es también muy descriptiva, y después
Es muy difícil decirlo, es la primera vez que trabajo con ellos y no conozco muy bien a la orquesta ni a los ejecutantes. Sin embargo, de ensayo a ensayo, veo que se mejora la orquesta; el espíritu es muy bueno, los músicos tienen buena voluntad, escuchan bien, quieren tocar bien y eso es muy importante. Si vuelvo o no a dirigirlos, eso no importa, sino que la orquesta crezca para bien. Siento que hay muy buena onda; están en muy buen camino.
La música es educación, las artes son educación. Esta semana me fui al Museo de los Niños y me pareció fantástico; cada ciudad debería tener un museo como este. La educación del ser humano es lo más importante.
“El modelo de Costa Rica, de no tener ejército es maravilloso, fenomenal. No poner el dinero en armas sino en la educación y la cultura, es algo genial”.
Le pido a la gente que esté con los ojos y los oídos abiertos en la vida, eso es lo que intento enseñar a los jóvenes; que estén abiertos a las cosas nuevas. Por eso, les digo a todos, al público, a la gente, que vayan listos, con ese deseo de aprender.