Música

Eli Brueggemann, el compositor que se ríe con los errores

Eli Brueggemann, director musical de Saturday Night Live ha aprendido que la mejor forma de trabajar contra el reloj es aprovechando los errores. En esta entrevista, cuenta sus orígenes y cómo es un día normal en su trabajo

“¡En vivo desde Nueva York, es Saturday Night!”, es el grito de guerra de todas las transmisiones. Inmediatamente, la banda empieza a tocar la canción para presentar al elenco de esa noche.

Así ha sido los últimos 40 años. Saturday Night Live ( SNL ) ha visto nacer, crecer y hasta morir a las figuras más icónicas de la comedia en Estados Unidos. Pero sin la música, SNL no sería el mismo programa.

Sin una banda y sin un compositor, no habríamos tenido Do the creep ni las famosas canciones de The Lonely Island:I Just Had Sex o Dick in a Box.

También, es común que algunos de los presentadores invitados hagan su monólogo con música o sean músicos.

La goma que mantiene todos esas posibilidades unidas es el director musical, Eli Brueggemann, un compositor de jazz y productor de música con raíces en Costa Rica, que rara vez aparece en pantalla.

“Es un trabajo extraño: nada te prepara para hacerlo, ni te prepara para otra cosa, es algo único”, explicó Brugemman en una entrevista a La Nación.

Dibujos animados. Brueggemann nació en Los Ángeles, California. Como la mayoría de los niños, creció con un televisor como compañero y fue ese aparato el que lo acercó a la música.

“Recuerdo acercarme al piano de mi abuela y tratarde hacer algo que se pareciera a la música de Tom y Jerry”, comentó Brueggemann.

Como cualquier otro niño en los años 80, Eli se vio rodeado de películas taquilleras con temas clásicos y su siguiente paso musical fue tratar de interpretar los temas de esas películas.

Al ver un el interés del niño, a los siete años sus padres lo pusieron en clases de piano y desde ese momento, Brueggemann no se ha bajado del banquillo.

Después de estudiar música clásica, se interesó por el jazz y el funk . A los 13 años ya estaba tocando con grupos de funk y a los 15, ya tocaba conciertos –pagados– con una banda de ska llamada Ocean Eleven.

“Crecí en una escena musical muy fértil: Fishbone era de mi vecindario, Weapon of Choice, y también tuve exposición mucha música del mundo ( world music ) y música clásica”, detalla Brueggemann.

Él quería dedicarse a tiempo completo a ser un músico de jazz, pero cuando conoció a su esposa Andrea Soto Camacho –oriunda de Heredia–, se volvió una necesidad conseguir más conciertos y más sesiones de grabación se

“Cualquier sesión de estudio, fuera de salsa, jazz o lo que fuera servía para pagar la renta d nuestra casa. Fui conociendo a muchas personas en el camino y de alguna manera terminé en el Rockefeller Center”, broméo Brueggemann.

El Rockefeller es uno de los edificios más icónicos de Nueva York y ahí es donde trabaja Eli ahora. Había audicionado para ser parte de la banda de Saturday Night Live, recomendado por el guitarrista Jared Scharff, pero no le dieron el trabajo.

“Seis meses después, Lenny Picket (líder de la banda de SNL) me llamó para ofrecerme el trabajo de director musical, un mejor trabajo que me daba más estabilidad”, explicó el tecladista.

Brueggemman habla de estabilidad por tener un trabajo que toma toda su semana, pero eso no quiere decir que al trabajo le falte dinámica: “¡Es como un ballet de mier... sucediendo en todas partes!”, dijo entre risas.

Vender el chiste. Saturday Night Live semite, desde el año 1975 en vivo desde los estudios de NBC, en el Rockefeller Center, pero requiere toda una semana de ensayos y escribir.

“Este show es el único lugar del mundo en el que alguien hace lo que yo hago: hacer música para seguir la comedia. Lo único que tienes por seguro durante la semana es que hay un show el sábado”, explica Brueggemann.

Todo empieza con las ideas de los escritores. Quizá se trata de una parodia de una canción o tal vez ninguno sabe cuál es el ritmo adecuado para hacer ese chiste en particular.

“A veces tengo que meterme en sus cabeza y pensar ‘¿qué les puede ayudar a vender su chiste?’ y esa es una posición muy extraña para un músicos.

Cuando el sketch sucede en un espacio particular, como un set en el viejo oeste o una fiesta de coctel, la música es dictada por el espacio.

De lunes a martes Brueggemann trabaja con los escritores para hacer maquetas de las ideas. El elenco, los escritores y los productores se reunen el miércoles a leer y estudiar el guión y ahí se presentan las canciones.

Cada semana, Brueggemann presenta 40 maquetas de canciones que podrían sonar en el programa. Generalmente reproduce la música que ha compuesto y se sienta en un piano a interpretarlas con el elenco.

La producción escoge unas 10 o 12 y Brueggemann debe perfeccionarlas del miércoles al viernes. En los ensayos durante la semana, incluso en el ensayo del sábado por la tarde, algunas partes de los chistes y las canciones deben ser recortados a último momento. Pero tener esos límites “impulsa y facilita el trabajo”, dice Brueggemann.

“Muchos amigos trabajan mucho en su música para nunca lanzarla y yo les insisto en que lo hagan,. Este mundo se mueve muy rápido y la gente no quiere algo perfecto, un Moby Dick. Quieren algo como un artículo de TMZ ”, comentó Brueggemann.

¿Cómo hacer un buen trabajo con tan poco tiempo? Para Brueggemann la clave está en aceptar los errores, algo que ha aprendido de los actores que tiene alrededor.

“A veces importa más cómo digas el chiste que el chiste en sí. Lo mismo sucede con un solo en el jazz , es más importante el ritmo que le pones, que lo que tocas: importa más la intención y puedes aprender a aprovechar esos errores”, describió.

Fuera de escena. Brueggemann ha compuesto tres disco de jazz , siendo el más reciente Gringolandia (2016), de jazz latino. Con títulos llamativos como Corre bandido o Congo , Bruegemann, toca ritmos latinos entendidos por “un gringo que ha pasado tiempo en Costa Rica”.

Fue grabado en estados unidos con varios de los músicos de Saturday Night Live : el bajista James Genus, el baterista Shawn Pelton, el violinista Miguel Atwood-Ferguson y el saxofonista Lenny Pickett .

Eli habla español con poco acento estadounidense, pero gana puntos por usar frases como “de fijo” o “cuando la rana eche pelos”. Esto lo ha aprendido en las varias temporadas que ha pasado en el país.

Este año Brueggemann compuso la banda sonora de una película llamada The Dinner (con Richard Gere) y además, produjo el álbum Ritmos cimarrones vol. 1 , del grupo costarricense Infibeat, en el cual tocó teclados.

Actualmente, Brueggemann trabaja en su sexta temporada en el programa, una en la que Saturday Night Live ha sido el crítico más visible de el Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

En agosto, cuando esta entrevista se realizó, Brueggemann prefirió no referirse a Trump o su paso por el programa, pero sí resaltó que esta temporada tendría episodios extra debido a la elección presidencial.

Lo que sí destacó fue lo contebnto que estaba de volver al set. “En mayo ya quiero irme, pero conforme se acerca setiembre, la emoción sube”, explicó.

También resaltó el trabajo de la actriz Kate McKinnon, con quien ha encotnrado espacio para crear nuevas canciones y a sus invitados favoritos: Mark Ronson, Bruno Mars, Zach Galifianakis y Justin Timberlake.

Pero trabajar con personas como esa es solo una parte de por qué, en el fondo cree que ese trabajo que no lo prepara para otros trabajos, es el mejor para él.

“Aunque mis produccuones como solista se volvieran famosas y el dinero me diera para irme, no dejaría Saturday Night Live , me encanta la gente ahí y me gusta que me rete, que afile mis habilidades. No lo cambiaría por otra cosa en el mundo”, puntualizó.

Carlos Soto Campos

Carlos Soto Campos

Periodista del suplemento Viva de La Nación. Bachiller en Periodismo en la Universidad Latina y estudiante de la Licenciatura en Comunicación de Masas. Escribe sobre música y temas culturales.