9 junio, 2010
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Melico. Una palabra pequeña encierra algo muy grande para la banda nacional El Parque.

Aunque son solo seis sus letras, lo que escribe El Parque con Melico, nombre desprendido del concierto que el jueves 3 de junio dio el trío en el Teatro Popular Melico Salazar, es, quizás, uno de los capítulos más significativos en la historia de esta banda formada hace 18 años atrás. Están matando muchos pájaros de un solo tiro.

Por un lado, Melico es el nombre del disco y DVD que lanzarán Inti Picado, Fico Dörries y Paul Jiménez, en setiembre próximo.

Por otra parte, fue el concierto del jueves 3 de junio, y será a futuro el disco Melico, la sesión de grabación más grande y más pública que hace el grupo, tras 15 años de haber logrado algo similar en el Teatro Laurence Olivier, para el Entre sangre y arena, que fue el primer álbum grabado íntegro en concierto por una banda de rock costarricense de material original.

Y falta más: con Melico, El Parque tendrá su primer DVD.

Para la posteridad. Si todo eso estaba en juego la noche del 3 de junio del 2010, y El Parque lo sabía, entonces estaba claro que aquella fecha debía quedar empotrada en la posteridad.

Había unas siete cámaras, comandadas por la productora Dart, incluyendo una con grúa que se movía sinuosa sobre la cabeza de los que llenaban la luneta. De ahí un as en ingeniera de grabación como Alberto Ortiz, galardonado el 31 de mayo con dos ACAM: productor musical del año y el de ingeniero de sonido del año.

Incluso, un segundo técnico en sonido, Andrés Sequeira, era oído juicioso tras bandas como Sintagma y Sight of Emptiness.

Por esta razón, seguidores fieles, como Allan Prendas Rojas y Steven Rojas Fonseca, se dejarán caer en San José desde Heredia, sorteando un aguacero feroz que caía aquella noche y les brillaran los ojos al, programa en mano, comprobar que la sétima de las 17 canciones que tocaría El Parque sería Elegidos sin ley.

Aquel tema tenía años de no ser tocado en vivo. “No puedo creerlo, nosotros siempre vacilamos diciendo que algún día se nos cumplirá el sueño de ver a Heredia campeón y a El Parque tocar Elegidos sin ley”, contó Allan Prendas.

Es que nadie lo imaginaba, solo El Parque sabía bien por dónde pondría a saltar la liebre.

A las 8:11 p. m., se acomodaron en el escenario Fico Dörries, Paul Jiménez, Inti Picado –El Parque en pleno – y el Tupac Amarulloa Kuarteto. Bastó ver a Fico Dórries sentado y rodeado de instrumentos de cuerdas, en lugar de su habitual batería, para agarrar al vuelo que, a partir del primer tema, Grietas, aquel concierto sería sorpresivo.

Sí, para Grietas Dörries tomó el bouzouki (instrumento de cuatro cuerdas dobles metálicas, con caja de resonancia en forma de pera) y ahí comenzó El Parque a abordar su material más clave – canciones escogidas por sus fans–, a partir de instrumentos usados en el world music, en el rock progresivo , en la música clásica y hasta en el jazz.

En el futuro material en Melico, se escuchará una mandolina en Desterrado y el cuatro venezolano en Gris; en lugar de las habituales guitarras se oirá en Juana Escobara un banjo y una melancólica versión, de la ya de por sí emotiva, Cuando el tiempo venga a mí, gracias a una mandolina.

Bien podía El Parque, simplemente, haber hecho un concierto más, pero ese recital tenía otra razón más de peso: volvía la banda a pisar el escenario del Melico Salazar, después de 13 años de no tocar en ese teatro capitalino.

No cualquier banda de rock llega al Melico Salazar y El Parque volvía para cumplir su sexta vez en ese teatro josefino.

“Para nosotros era fecha muy significativa, por todo lo que encierra para la banda. Pensamos cómo hacer algo realmente diferente, luego de que nos fue tan bien el año pasado con el disco El Parque. Planeamos, con ese álbum, ir de menor a mayor y creo que lo logramos”, dijo a Viva Inti Picado, guitarrista.

Con tanto detrás, era obvio, entonces, que la banda haría un esfuerzo por dejar grabado algo que valiera la pena. La columna vertebral de ese reto fueron los arreglos de las piezas.

“Quería que los temas tuvieran otro sonido, pero sin que perdieran la esencia, y en eso era fundamental un cuarteto de jazz. Por eso dejé la batería para este concierto. La improvisación que harían los músicos de jazz iba a ser fundamental para esa nueva visión”, explicó Fico Dörries, cerebro tras la mayoría de las letras y los arreglos de El Parque.

Y en ese sentido, Cuantas noches, uno de los éxitos de la banda, fue clara evidencia de aquel nuevo abordaje: solo piano y voz.

“La versión original me gusta mucho, pero pensaba en cómo hacer para que sonara diferente. El criterio fue simplificarla”, dijo Dörries, comentando el arreglo que estuvo a cargo del pianista Nelson Álvarez, quien aquella noche fue aplaudido a rabiar por el Melico.

Desnudarse. La estética también tuvo su aporte en este abordaje especial, que quedará registrado en el álbum DVD y que aparecerá en setiembre en una fecha todavía por definir.

Por ello, entrar aquel 3 de junio por El Parque al Melico Salazar, fue muy diferente a ir a ver una revista musical o a un espectáculo de danza. El Melico Salazar era lo más parecido a una sala de ensayo, a un lugar de trabajo en el oficio de la música: cables expuestos; personal visible trabajando mientras la banda tocaba; las tarimas donde tocaban Tupac Amarulloa (saxofón y flauta) y Javier Barboza (batería) sin forros y con toda la estructura de madera a la vista.

Y el escenario, tan desnudo, tanto, que habían retirado la cámara negra y subido el telón para dejar ver la utilería, que, habitualmente, queda oculta al espectador y los “tachos” (tipos de luces) que disimula la tramoya.

“Queríamos por un lado un contraste, y por otro que la gente fuera como el cuarto integrante del grupo; que se sintieran parte de lo que hacíamos”, confesó Inti Picado.

Y aquel 3 de junio, que se guardará el Melico, la gente premió el esfuerzo y la empatía de la banda con lluvias de aplausos, con gritos de “¡grande El Parque!” y la banda devolvió el afecto con un regalo, bueno dos: Salir y Estaré muy bien; un par de canciones nuevas.

Como buenas hijas de Fico Dörries que son, las canciones no son letras concretas, son más bien estados de ánimo que quedan a la libre interpretación. Sin embargo, en Estaré muy bien, que en algún momento se llamó Despedida, era claro que se trataba de un tema dedicado a la ya desaparecida maestra coreógrafa Cristina Gigirey, madre de Fico Dörries.

Y fue tan emotiva, y era orgánico asociarla con Siempre volverás, tema que Dörries también escribió en el disco anterior para su madre, que toco corazones y sacó aplausos y quizás estrujó más de un corazón.

Estaré muy bien y No sé qué pensarás, despierta cerraban aquel concierto que el público agradeció aplaudiendo a El Parque de pie. Y eso se podrá ver una y otra vez cuando Melico salga a la calle.