
La carrera del argentino Abel Pintos en la música comenzó cuando apenas tenía 11 años y se ha mantenido vigente en su país natal por más de dos décadas. Este cantautor, que estrenó recientemente el video del tema El adivino, anunció que cantará en Costa Rica por primera vez el próximo 25 de setiembre, en el Jazz Café Escazú.
El espectáculo que presentará Pintos en suelo costarricense corresponde a la producción La familia festeja fuerte, un disco que viene acompañado por un DVD y también por un libro de fotografías en el cual recogió los recuerdos que dejaron dos multitudinarios conciertos que ofreció en el estadio River Plate, en Belgrano. Esta producción verá la luz a mediados de este año.
De esas dos citas salió un recital donde Abel, quien es uno de los máximos exponentes de la música en Argentina, hace un repaso por 12 álbumes de estudio. Pintos logró convocar durante dos noches seguidas a 45 mil personas en el estadio de River y ahora, quiere abrir camino en otras latitudes presentando dicho concierto.
Los detalles de la hora y los precios de las entradas se anunciarán pronto.
Sobre el nuevo video, que se grabó en River, su carrera y su presentación en nuestro país, el argentino habló con Viva.
-¿Qué significa esta canción en específico para usted?
-Siempre digo que las historias de las canciones que escribo no siempre las vivo literalmente, muchas veces son contextos que puedo crear para introducir lo que realmente experimenté. Esta canción refiere cuando uno advierte que hay algo o alguien que te va a doler toda la vida; entonces es preferible abrazarse a eso y no estar toda una vida luchando en contra. Esa emoción que la canción pretende transmitir sí la experimenté, no en el contexto literal, pero más allá de la historia.
-Con los conciertos de este disco, convocó a 45 mil personas dos noches seguidas en el estadio de River Plate. ¿Cómo se dio cuenta de que tanto usted como su público estaban listos para un nivel de espectáculo así?
-El estadio de River es un templo para la música argentina que muchas veces está sujeto a artistas internacionales; ahí vamos a ver a Roger Waters, por ejemplo, son pocos los artistas nacionales que tienen la oportunidad de llegar ahí. Cuando hacía la gira promocional para estos conciertos me preguntaron en qué momento se da cuenta uno de que está listo para hacer River, pero no, nunca se está, nunca, Uno solo se lo propone y espera el apoyo del público.
-¿Cómo fue el proceso de la selección de las canciones adecuadas para estos recitales?
-En Argentina toco mucho, así que el público sabe que la lista de canciones siempre cambia. En el caso de River, queríamos tener los dos registros por igual. La gran ventaja es que son 23 años de música bastante conceptuales porque yo nunca canté nada que no me identificara, así que podía cantar una canción de hace 15 años como si fuera nueva, con la misma emoción que me sigue conmoviendo como fue hace tanto tiempo.
-En Argentina su carrera es muy reconocida, en Centroamérica va dando sus primeros pasos. ¿Cómo decirle a las nuevas audiencias que lo escuchen?
-Un buen amigo mío, el músico español Leiva, siempre dice que le resulta curioso tener que hablar de música, porque uno cuenta de su música cantando. Nunca abordo ningún país con una estrategia de mercadeo porque no considero a las personas un mercado, considero que la música nos afecta de una manera determinada. Puedo decirle al público nuevo que escuche las canciones y que si algo les sucede, están invitados al concierto, que ahí es donde la conexión pasa realmente.
-¿Por qué tomó la decisión de hacer este producto tan audiovisual, no solo con disco y DVD, sino también con un libro de fotografías?
-Los momentos que uno está arriba en el escenario, lo que se pretende es tener la mayor consciencia del momento para experimentar con todos los sentidos. si recurro a mi memoria emotiva, puedo recordar temperatura de la piel, aromas, sonidos o imágenes; pero la intención de este trabajo era compartir el registro de esas noches tan importantes para mí y para el público desde muchos sentidos artísticos desde el audio con las canciones hasta las imágenes con el DVD y la fotografía.
-En el título del disco habla de familia. ¿Cómo es su relación con el público al pasar tantos años en la escena?
-Cuando era un niño venían muchos niños a mis conciertos, hoy siguen viniendo esas mismas personas con sus niños. Ese es el tipo de relación que tenemos: nos cuidamos como una familia, se vive la música sin prejuicios, somos todo lo solidarios que podemos; por eso les llamo familia, es un adjetivo que está de moda, pero yo desde hace muchos años lo siento.

-¿A pesar de que prueba muchos géneros, mantiene la esencia de la canción de autor, por qué continuar con ese norte?
-Una de las cosas más bonita que me sucede es hacer música de la misma forma que yo escucho música como público. Desde niño escucho muchos géneros al mismo tiempo, cada género me conmueve de una forma particular y por eso es que me encanta hacer música con la misma libertad. Me encanta usar la música que escucho cada día dependiendo de cómo me siento, de qué voy a hacer, en qué lugar estoy. Musicalizar mi vida y usar los géneros existentes me hace sentir muy bien, a la hora de contar mis cosas a través de la música y hacerlo de esa manera se siente bien.
-¿Cómo mantiene la motivación, cómo se logra?
-Estoy viviendo un momento armónico de mi vida y en mi carrera. Tengo 34 años de edad, de esos 23 han sido en la música, lo que quiere decir es que tengo el aplomo de una persona que ya tiene experiencia en algo y al mismo tiempo la sed y el hambre que tengo por aprender. El aprendizaje son herramientas con las que uno puede construir, así que de aquí a 25 años, cuando tenga más anécdotas que contar que preguntas que responderme, la historia será otra. Al día de hoy independientemente de haber vivido muchas cosas, soy un adolescente en conocimientos.
-En sus inicios decía que nació para cantar. ¿Sigue pensando lo mismo?
-Más de que nací para cantar, estoy convencido de que la música se ha convertido gracias a Dios en mi idioma, en mi forma de hablar. Cuando era niño no era tímido, pero había emociones a las cuales no sabía ponerle palabras; cuando empecé a hacer música era mi manera más certera de decir cosas que de otra manera no lograba. Hoy no tengo inconveniente en hablar de nada, me gusta el arte de la conversación, pero considero que en tres minutos de canción, digo más de lo que pueda en dos horas de conversación.
-¿Qué podemos esperar del concierto en Costa Rica?
-Como va a ser mi primer concierto acá, mi intención es ponerme al día con el público. Vamos a recorrer 23 años, los 12 discos; vamos a hacer muchas canciones de todas las épocas. Como vendré con toda mi banda, vamos a hacer un buen lío sobre el escenario.
