
Cuando se tienen 44 años de vida profesional, ¿qué puede resultar divertido? Para José Gómez Romero eso sería quizás un enigma; pero para el artista, para Dyango, ese disfrute parece ser el tango en sus
Fue a partir de los conciertos que Dyango dio, el 12 y el 13 de setiembre del 2008, con la Orquesta Filarmónica en el Teatro Popular Melico Salazar, que le vino un clic.
Tan satisfecho quedó de aquella experiencia, donde fueron orquestadas sinfónicamente sus canciones, que decidió repetir un poco la experiencia, solo que esta vez en el estudio.
¿Qué cantar que no hubiese cantado ya? ¿Baladas?, tiene muchas de sobra. ¿Rancheras?, quizás no es ahora el momento. ¿Boleros?, ya ha hecho suficientes. ¿Coplas y zarzuelas?, para eso hizo el disco
Pues se juntaron las dos ideas: la de retomar tangos, que por cierto no son los más conocidos, sino los que le gustan a Dyango, y la de repetir orquestación sinfónica.
De ahí salió
Lo acompañó en esta aventura la Sinfónica de Praga y un quinteto de músicos de primer nivel, dentro del cual, el mismo Franzetti toca el piano acústico y el Fender Rhodes.
Bien callado se tenía Dyango este lanzamiento, que es tan reciente que aún no ha aparecido en España, pero que tiene al cantante comiendo ansias por tocarlo en vivo.
A Costa Rica vendrá el próximo 3 de julio, para dar concierto en el Hotel Ramada Herradura.
Será el artista con el que empezará una jornada de recitales que se llama
Ayer, una conversación sobre su futura visita a Costa Rica sacó a la luz todos los detalles de
Costa Rica es un punto en el mundo donde he actuado mucho. Hay un cariño muy especial de mi parte para con el público costarricense, porque tuve un sobrino viviendo muchos años por allá. Es un país al que yo quiero de verdad. Es lógico este cariño, porque mis hijos (Jordi y Marco Llunas) también han triunfado allí.
“Es una ilusión poder ir una vez más, en especial para inaugurar esta serie de conciertos (
Aquella fue la primera vez que trabajaba con una filarmónica. Estuve dos días en el teatro (Melico Salazar) con un lleno absoluto. Y, sobre todo, me di cuenta que de mi tipo de música, bien dirigida y bien tocada por los músicos de la Filarmónica, podía ser aún más bonita.
Fue un orgullo total para mí. Tan así es que luego se me ocurrió grabar sinfónicamente un disco de tangos. Debido a ese concierto (con la Orquesta Filarmónica), quise seguir probando, pero ya en disco. Y bueno, lo hice con este que es mi último disco y de tangos.
Sí, sí. Es muy reciente. Salió en Argentina hace apenas 15 días, en España aún no ha salido. Se llama
(Se ríe). Pues sí, lo es. Y, aparte, son 12 temas orquestados por Carlos Franzetti, que es uno de los mejores arreglistas argentinos y con músicos de Argentina y con la Sinfónica de Praga.
Claro. Y, además, en aquel momento había que entender que si yo no cantaba esas canciones, la gente no quedaba satisfecha.
Claro. Toda la música que hago es música romántica. No importa si atrás está el ritmo de tango, o del bolero o de la ranchera. Es una canción romántica cantada por Dyango, y eso ya es suficiente, porque es un estilo de muchos años, un estilo inconfundible. Con que la gente escuche apenas unos segunditos, ya sabe que el que canta es Dyango.
Sí, he hecho de todo. Y es cierto en el 85 ya había hecho yo un disco de tangos. Y este
Creo que fue porque me alimenté con el tango. La primera canción que me enseñó mi mamá en la vida fue un tango. Y será que, quizás, he ido tantas veces a Argentina, que se me ha quedado metido muy adentro su música.
Es un tango que, incluso, la gente lo conoce poco en Argentina y no lo recuerda. Curiosamente, mi mamá lo conocía porque se hizo muy famoso en Barcelona (España) y ella lo cantaba. Yo lo escuché en su voz. Ese tango se llama
Como músico que soy, así que lo digo con conocimiento de causa, el tango es para mí la conjunción perfecta entre un músico de profesión y un poeta.
Lo que pasa es que yo ahora soy más intérprete que músico.
Por los que eran menos conocidos; los más populares no me interesaban. Esos ya los han hecho mucho otros cantantes; en cambio, yo quería grabar los que a mí me gustaban y que han sido maravillosos.
Cuando uno tiene tantos años en una profesión, uno tiene que hacer algo que realmente lo impacte. Claro, siempre hay que respetar al público que a uno lo quiere y así he ido yo por la vida: primero el público. Y sé, que como a este público le va a gustar este tipo de canción, entonces, hago esta canción.
Vamos a ver. A lo mejor vamos a estrenar alguna cosa... si me dejan. Porque, claro, siempre me hacen cantar cosas bonitas, preciosas, pero de mi repertorio de tantos años.
Me gustaría cantar lo que estoy haciendo en esta gira, olvidándome de varios temas de toda una vida. Bueno, pero después quiero hacer yo una gira y me gustaría hacerla con el maestro de allá, de la Filarmónica (Marvin Araya), que es un gran músico y un buen amigo. A él le pediría yo en una vuelta, tal vez no muy lejana, hacer el estreno de este disco con la Filarmónica.
Sí, eso sería una locura, ¿sabes? Con los años te van queriendo sin hacer uno un mayor esfuerzo; solo el cantar.
Eso es lo más hermoso: que le quieran a uno por medio de lo que uno hace, y que las canciones duren tantos años. Porque en Costa Rica, por ejemplo, esa canción de
¿Te digo una cosa? Y voy a ser un pedante por ello: salimos unos cuantos (cantantes) de la época de finales de los 60, y aún estamos en el candelero con toda la ilusión del mundo. Y eso es maravilloso. Difícil es que la gente se olvide de esa cantidad de cantantes de finales de los 60 y principios de los 70, porque no solo vivió la gente esa música, sino que hizo que sus hijos también la vivieran con la misma ilusión. Hay nenas de 18 y 20 años que vienen a mis conciertos a verme y me piden canciones de cuando yo era un crío. ¿Cómo puede ser eso? (se ríe). Hay magia en una canción.