Mejor aún que pegarse el gordo de la lotería navideña, para Wálter Morales, director de orquesta y pianista tico radicado en Estados Unidos, encontrar el manuscrito perdido de la última obra del compositor Julio Fonseca, fue un hecho sin precedente.
La obra para piano se llama suite
La partitura original permaneció los últimos 60 años en el estado de Maryland, en los Estados Unidos. En una caja, almacenada en el sótano de su casa, Hortensia Fonseca la conservó. Ella ignoraba que era la “obra maestra” de la que investigadores y pianistas ticos discutían acerca de su existencia.
El final feliz de la historia es que ella donó el manuscrito al archivo histórico–musical de la Universidad de Costa Rica. Gracias a esto, en un futuro cercano se podrá publicar y eso contribuirá a que se interprete y escuche más.
Se sabía que era una composición que Julio Fonseca hizo para su familia, luego de que los visitara en 1950, en los Estados Unidos. A su regreso al país, trabajó la partitura y aparentemente la envió a Maryland, para que tanto Hortensia Fonseca, como su hijo Julio Antonio la conocieran.
No obstante, nadie tenía información de la veracidad de esta versión, solo existían copias inconclusas hechas a mano en la época.
“Me hablaron de la obra de don Julio, que la escribió el año de su muerte (1950) y que no estaba terminada: ese era el mito”, explicó Morales a
El trabajo en pro del rescate de la música costarricense llevó al director, radicado en Pittsburgh, Estados Unidos, a intentar hallar a un familiar de Fonseca en Maryland.
Su esfuerzo dio frutos, y fue así como contactó a Hortensia, la nuera del autor del
A finales de noviembre hizo el viaje, y tuvo oportunidad de conocer la casa donde se hospedó el compositor, recorrió varios de los lugares que él visito y hasta conoció a uno de los nietos de Fonseca.
“Al final del recorrido, ella me enseñó una caja llena de papeles manuscritos; mirando encontré música del hijo mayor de don Julio, porque también fue compositor, pero no hizo carrera. Ahí mismo estaba el manuscrito, estuvo guardado por 60 años, estaba como nuevo”, detalló Morales.
Luego de explicarle lo importante que sería preservar la obra para futuras generaciones. Además de contarle la labor que realiza el archivo musical de la UCR, Hortensia Fonseca accedió a donarla.
Duarte dijo que tener el manuscrito es valioso porque es el
“Es importante (el manuscrito) porque hay detalles de las dinámicas de la suite (estas indican la intensidad con que se deben ejecutar las notas, ‘suave’, ‘muy fuerte’, por ejemplo) que por alguna razón no estaban en las copias. Es todo un hallazgo, porque se daba por perdido”, añadió Duarte.
Lo que cambiará ahora que la obra original está de regreso en el país, según Matarrita, es que se podrá ejecutar de la manera más fiel a como la pensó su autor.
Otro detalle que Morales resalta del manuscrito es su belleza, la caligrafía de don Julio, los colores que usó y la presentación final como un folletín, que obsequió a sus hijos en los Estados Unidos.
En el futuro cercano la obra será publicada por el archivo histórico-musical de la Universidad de Costa Rica, tal y como ocurrirá en enero con el
Wálter Morales espera volver a tocarla pronto –ya lo hizo un par de años atrás–, pero esta vez con todos los detalles que las copias de