“Me siento honrado de recibir este prestigioso premio dedicado al mundo del arte y aún más feliz porque España, su público, su cultura, han sido muy importantes en mi vida de artista”, manifestó Muti en un comunicado de prensa.
El director llegó a la lista de finalistas de los premios, junto con otros 34 candidatos de todo el mundo, incluido el cantautor catalán Joan Manuel Serrat.
En su trayectoria destaca la fidelidad de sus versiones de las óperas
A lo largo de su carrera ha dirigido a las más prestigiosas orquestas del mundo, entre ellas la Orquesta Filarmónica del Teatro La Scala, de Milán, durante 19 años (1986-2005).
También su batuta guió a los músicos de las Filarmónicas de Berlín, Nueva York y Londres y los Wiener Philharmoniker, a quienes dirige en el Festival de Salzburgo, Austria, desde 1971.
Aunque reside en Chicago (Estados Unidos), las apariciones de Muti en Italia son incontables tanto en la Ópera de Roma, como en el Teatro San Carlo de Nápoles o en la Scala de Milán, donde se le admira a pesar de su carácter intransigente e inflexible cuando dirige.
Él sabe explotar todo su acento napolitano en la escena y puede llegar a alcanzar cotas de total dramatismo teatral, a lo que ayuda su rostro bien cincelado.
Recibió lecciones de dirección orquestal de Arturo Toscanini y se caracteriza por el respeto a los compositores y a las partituras originales en obras de Verdi, al que considera inmortal e intocable. Y lo argumenta: “ Verdi expresa sentimientos humanos que no son de ayer, de hoy, o de mañana, sino de siempre... porque Verdi habla al hombre, no de una época, sino de siempre” .
Su solemne expresividad le había jugado una mala pasada el mes de febrero, cuando Muti, de 69 años, se desvaneció en medio de la quinta sinfonía de Shostakovich, durante un ensayo con la Orquesta Sinfónica de Chicago
“Ni siquiera estiró los brazos para amortizar la caída o algo por el estilo, relató un testigo; por ello, se fracturó en varias zonas la mandíbula y otros huesos más.
Muti es, desde el año pasado, director jefe de la Orquesta Sinfónica de Chicago.
Más tarde continuó estudios con Bruno Bettinelli y Antonino Votto en el Conservatorio Giuseppe Verdi, de Milán; ahí obtuvo la diplomatura en Composición y Dirección de Orquesta.
Al año siguiente fue nombrado director musical de la Orquesta Maggio Musicale Florentino, de Florencia. Después sucedió en el mismo puesto a Otto Klemperer en la Filarmonía de Londres (1972-1982) y a Eugene Ormandy, en la orquesta de Filadelfia (1980-1992).
En 1986 asumió la dirección musical de la Orquesta Filarmónica del Teatro La Scala, de Milán, donde realizó proyectos internacionales, como la trilogía Mozart-Da Ponte y la tetralogía wagneriana.
Luego de 19 años dirigiendo la orquesta de La Scala, Muti se vio obligado a renunciar, en el 2005, por presión de la asamblea de trabajadores del teatro.
En 1969 conoció en el Festival de Ravena a su fundadora, Cristina Mazzavillani, con quien se casó y tuvo tres hijos: Francesco, Chiara y Domenico.
Muti es fantástico y lo demuestra su actuación de marzo en Roma, cuando en presencia de Silvio Berlusconi, dirigió el