Jessica Rojas Ch.. 6 junio
El artista español, de 51 años, reside en Punta Cana, República Dominicana desde hace varios años. Ahí fue donde, por la pandemia, debió de terminar de grabar las voces de su nuevo álbum. Fotografía: Cortesía Sony Music.
El artista español, de 51 años, reside en Punta Cana, República Dominicana desde hace varios años. Ahí fue donde, por la pandemia, debió de terminar de grabar las voces de su nuevo álbum. Fotografía: Cortesía Sony Music.

La voz de un cantaor de flamenco se fusiona con las trompetas y el guitarrón del mariachi, con el requinto de un trío y hasta con las experimentadas y sentimentales guitarras de Los Macorinos. Diego el Cigala canta con intensidad Bésame mucho, rasga con su voz el dolor profundo de Cenizas y engalana con su sabor gitano a la clásica universal Somos novios; sí, un gitano le canta a México y a sus grandes obras en un disco.

El español sorprendió a sus seguidores hace unos días con un álbum que está lleno de clásicos, de boleros y rancheras, además de un par de secretos a ritmo de salsa, que fusionan a la perfección dos himnos de la música mexicana. Cigala canta a México es el nombre de esta producción, en la cual se hizo acompañar de grandes de la música como La Sonora Santanera, el Mariachi Vargas de Tecalitlán, Los Macorinos y el Trío de Chucho Navarro Jr. (hijo del fundador del Trío Los Panchos).

Durante toda su trayectoria, El Cigala se ha encargado de demostrar su amor y pasión por la música latinoamericana. Diego ha tenido amoríos con la música cubana (Lágrimas negras, 2003), con el tango (Cigala y tango, 2010 y Romance de la luna Tucumana, 2013), con la salsa (Indestructible, 2016) y ahora con los boleros y las rancheras.

“Este disco para mí es una gran satisfacción, porque lo hemos hecho con todo el amor del mundo hacia la música de México y hacia el pueblo mexicano”, dijo El Cigala durante una entrevista vía Zoom con Viva. En la charla, el artista de 51 años que radica en Punta Cana, República Dominicana, habló sobre sus recuerdos de juventud cuando conoció la música mexicana en los tablaos flamencos.

–¿Por qué decidió hacer este homenaje? ¿Qué lo llevó a producirlo?

–Son muchas cosas, son muchos años de búsqueda. Este disco lo llevaba en la cabeza hace muchos años; al menos hace una década le había hablado a los medios de comunicación de que tenía la idea de un disco así.

“Pero para nada me esperaba que el disco saliera durante un confinamiento. Es increíble, porque un mes o dos meses antes, estaba en México con Sony Music disfrutando de este discazo y todas las colaboraciones en un estudio de grabación. Luego vino todo este colapso y terminé de meterle la voz en Punta Cana, ha sido una experiencia única”.

–Desde muy joven tiene una relación intensa con la música latinoamericana...

–Los recuerdos que tengo es porque los viví en Los Canasteros, en la época cuando yo cantaba en ese famoso tablao de Manolo Caracol. A mí me llegaba la música de Adela La Chaqueta y Dolores de Córdoba o de Bambino, que era otro de los genios del flamenco; ellos cantaban Bésame mucho en bulería, entonces todos estos recuerdos los he ido metiendo en una coctelera y sin yo darme cuenta, estaban ahí, listos para cantarse.

–¿Le fue muy natural entonces?

–Claro, porque lo he vivido y lo he vivido porque en la era de los tablaos se cantaban muchas rancheras. Hay videos de Lola Flores cantando rancheras, a Rocío Dúrcal –que en paz descanse– le gustaba el mundo gitano y el mundo flamenco; Rocío Jurado cantaba rancheras y flamenco, hay cosas que vienen ya de la mano.

–¿Cómo mantener la esencia de un cantaor tan particular y con un sello tan preciso como el suyo en este disco en el que canta boleros, rancheras y hasta salsa?

–Me mantengo de emociones. La esencia del cantaor no se puede perder nunca, yo no puedo dejar nunca de ser flamenco. Yo he escuchado las rancheras en mi época de mozo, cuando tenía 25 años, y cantaba en los tablaos, las he escuchado en vida con mis padres, he tenido esa dicha de vivir también el flamenco de los años 80 y 90, que era maravilloso porque era un flamenco muy poderoso. Estamos hablando de 30 años atrás, cuando yo ya escuchaba rancheras, pero lo que nunca me esperaba era hacer una producción tan grande y tan bonita como esta.

Desde muy joven, El Cigala ha tenido relación con la música latinoamericana. Él la conoció en los tablaos flamencos. Fotografía: Cortesía Sony Music.
Desde muy joven, El Cigala ha tenido relación con la música latinoamericana. Él la conoció en los tablaos flamencos. Fotografía: Cortesía Sony Music.

–¿Qué le provocan estas canciones?

–Nostalgia, romanticismo, ternura, pasión, recuerdos.

–Entonces el trabajo se dio de manera orgánica...

-Sí, muy del alma, no ha habido nada tapado. Hay mucha alma y corazón y mucha verdad. porque sino no se hubiera podido realizar esta producción.

–De eso se trata el arte…

–Claro, ese es el lenguaje que nos permite a nosotros destacar, poder conectar con tu público, con tu gente, e incluso, con los que no han escuchado a Diego El Cigala, o con los que se creen ortodoxos del mundo del flamenco y que nunca han escuchado una versión que fusiona al flamenco y a México.

–La instrumentación de las rancheras es muy particular, las trompetas y el guitarrón del mariachi son muy representativas. ¿Qué lo conquista de esa música, de esa ejecución?

–¡Joder! Su sonido. Es que es fuerte. Toda la banda es fuerte, es una inyección de vitamina musical.

–¿Y en contraparte del trío o de Los Macorinos?

–Es más tierno, muy elegante, cariñoso, muy de ellos. Trabajar con Los Macorinos, con esos dos maestros, fue un honor; no sabes la de risas que he pasado con ellos. Ha sido una locura de satisfacción el yo verles grabar con tanta facilidad y en una perfecta conjunción, como si llevásemos tocando mucho tiempo juntos. Tener a estas leyendas a mi lado es un prodigio.

–Somos novios es la punta de lanza, fue arriesgado usar esta canción universal como sencillo...

–Es increíble. Sabemos que es un tema que lo conoce el mundo entero y que se le han producido muchas versiones. Me da mucha alegría de que mi querido Armando Manzanero me haya permitido hacer esta versión y poder dedicarla a México. Tiene una melodía muy bonita.

–La letra de la música mexicana tiene un sentimiento a pueblo. Para usted, ¿qué es lo mejor que tiene?

–Es de pueblo, es para el pueblo. Creo que esas canciones del pueblo que las escuchaban nuestros padres, son muy históricas, están todos los sentimientos metidos ahí. Mi querida Chavela Vargas me quería mucho y yo la quería mucho a ella; ella siempre me decía: ‘mi gitano maravilloso, tú tienes que cantar boleros rancheros que te van a quedar padrísimos’. Para bien, le hice caso.

–¿Hubo algún estilo o interpretación que se le complicó?

–En Se me olvidó otra vez, todo era nuevo para mí, el tiempo era diferente. Me dio un poquito de enojo, pero gozoso, como de disfrutar, porque estaba aprendiendo nuevos ritmos, nuevas armonías que yo empecé a descubrir ahí en el estudio, que es donde mejor se aprende a hacer música.

–Hay también un par de salsas en medio de las rancheras y los boleros....

–En Verdad amarga me ha ayudado mi gente de Cali, la versión ha sido ingeniosa, han puesto el tema a gozar, tiene sonidos de Big Band. En Bésame mucho ellos también le han dado el punto. Creo que es el tema más versionado de la historia, pero no se había hecho una versión de guaguancó y flamenco, creo que el tema está acertado, como cierre ha estado genial.

–Escuchar música en tiempos de pandemia ayuda a alegrar el alma. ¿Qué significa este disco en este momento?

–Es como un mensaje de esperanza de que tenemos los recuerdos de toda esta música histórica y que vamos a volver otra vez a escucharla juntos, que no pasa nada, que no tengamos miedo. Es un punto de reflexión , de amor ya que te afloran muchos sentimientos durante el confinamiento en tu casa. Le doy muchas gracias a Dios el permitirme ser un instrumento de Él y que a través de Él pueda ayudar un poquito al mundo con mi música.

(Video) El Cigala canta también salsa