Bajo la conducción de su director artístico, maestro Eddie Mora, la Orquesta Sinfónica Municipal de Heredia (OSMH) estrenó su nueva sede oficial, el Auditorio Nacional, el domingo 27 de febrero, en el concierto de apertura de los seis que forman la temporada 2011. Los programas también se repetirán en conciertos de extensión en recintos de otras comunidades.
Completada en 1774, la elegancia y refinamiento de la pieza muestran la creciente maduración del joven Mozart, con apenas 18 años de edad, en el dominio de la escritura sinfónica, y la interpretación del maestro Mora y el conjunto se oyó vivaz y entonada, con uso moderado del vibrato, tiempos justos en los cuatro movimientos y clara textura sonora.
El resto del repertorio incluyó incursiones en modos dancísticos de parte de cuatro compositores de estilos y procedencias variadas, piezas que abarcaron un arco temporal de poco menos de un siglo, desde los inicios del siglo XX hasta nuestros días: la
La obra de Rugeles “descontruye” el tango con base en una parodia estructurada mediante una serie dodecafónica, es decir, que articula las 12 notas de la escala temperada sin establecer una jerarquía. La pieza no despertó mayor interés auditivo en este oyente.
Todo lo contrario a la obra de Cardona, que Mora y la OSMH estrenaron en el Teatro Nacional en octubre del año pasado y que, escuchada por segunda vez, me confirmó la impresión favorable recibida en el estreno.
La pieza rinde homenaje a los “piteros” zapotecas del istmo de Tehuantepec, ejecutantes de las flautas indígenas. Con una duración de alrededor de ocho minutos y estructurada en tres partes, en la primera las secciones instrumentales intercambian efectos de timbre inusuales y atrayentes; la central cita sones zapotecas en ritmo de danza; la concluyente retoma los cautivantes efectos de timbre del inicio.
En 1961, Gutiérrez compuso
En 1980 el compositor hizo un arreglo para orquesta sinfónica, que designó
Asimismo, Eddie Mora y la OSMH forjaron una interpretación enérgica y precisa de la impetuosa
Los aplausos entusiastas de los asistentes obligaron a la repetición de la