
La verdad este Concierto en Meditación me sorprendió. Confieso que me acerqué pensando en que algún acomodador del teatro o mi vecino de butaca me despertarían de un profundo sueño. Y no necesariamente porque la música y el evento fueran a ser aburridos; más bien porque imagine una sesión extrema de música meditacional.
Hace mucho tiempo yo hacía meditación y la música o los sonidos eran uno de los vehículos para llegar a niveles bastante elevados o profundos de introspección.
En muchas de esas sesiones terminé dormido. De ahí mi equívoca impresión de este concierto con la pareja Deva y Miten, quienes me parece que es la tercera ocasión que nos visitan para ofrecer su música y sus cantos.
Varias cosas me sorprendieron en este encuentro. La primera fue la gran y nutrida asistencia de público. Buena convocatoria de Meridianaluz Productora quienes fueron, además, las responsables de que Lila Downs visitara nuestro país el año pasado, y quienes nuevamente nos auguran su visita para el mes de noviembre próximo en el Teatro Nacional.
Meto la cuña pues quienes no la han visto y oído tienen tiempo para ahorrar. Estamos hablando de uno de los mejores espectáculos vocales del mundo.
Y volviendo al concierto en meditación debo agregar otros “sorprendimientos” inesperados, como notar el gran sentido del humor que los artistas aportaron durante toda la presentación.
Qué bonito y agradable es estar frente a gente con buen humor y tanto así que lograron que la audiencia imitara los sonidos de cualquier animal de nuestros bosques para alimentar la atmósfera de una de sus piezas musicales. ¡Caramba la gente sabe de eso! Aquello fue una jungla.
Las sorpresas continuaron y Deva nos explicó por qué repetir un mantra 108 veces resulta muy saludable para la salud física y, desde luego, mental o espiritual.
Acto seguido cantó un mantra esa cantidad de veces y con ella una buena parte del auditorio. Ciento ocho veces dos palabras y el público respondió. A esas alturas me quedó claro que el evento no era lo que me había figurado.
Tiene sentido pedir que no haya aplausos después de cada tema interpretado. El silencio que les precede es sustancial al poder meditativo que acompaña cada canción de Deva y Miten.
No son grandes músicos, incluso evidencian algunas limitaciones como concertistas, y, sin embargo, no es un asunto que importe pues, me parece, que ellos mismos tienen conciencia de ello.
Eso sí... tengo la impresión de que Miten podría desarrollar mejores solos de guitarra y abandonar tanto el uso de los armónicos.
El haber incluido en este concierto al flautista nepalés Manose le brindó una dinámica especial y amena.
Es un buen instrumentista y se le siente como un integrante esperado por el dúo en la consolidación de su espectáculo. Su aporte podría ser más significativo y dejarnos apreciar la técnica de ejecución en la flauta del Nepal, cuyas sonoridades son exquisitas y de una dulzura pocas veces escuchada en un instrumento de viento.
La música meditacional tiene una estructura minimalista, pues de ahí su gran poder de provocar la concentración y facilitar la acción de meditar.
Como movimiento musical, el minimalismo surge en los Estados Unidos durante la década de 1960. Catalogada como música experimental o