Desde sus modestos comienzos como una actividad de índole local, el ahora Festival Internacional de Música Barroca, cuya duodécima edición se inauguró el martes 25, en Santa Ana, ha crecido e incluye hoy en día intérpretes y grupos de rango internacional.
Concebido e impulsado por el educador y musicólogo Jorge Luis Acevedo, junto con la Escuela Municipal de Artes Integradas (EMAI), otra magna obra artístico-cultural que él también fundó con el esclarecido patrocinio de la Municipalidad de Santa Ana, el Festival se lleva a cabo en la centenaria iglesia parroquial de esa progresiva comunidad.
El nombre del grupo es homenaje a Luigi Boccherini (1743-1805), el principal exponente de la música instrumental italiana durante la segunda mitad del siglo XVIII, quien por largo tiempo estuvo al servicio de la realeza española. Entre sus composiciones más famosas está el quinteto de cuerdas
De modo que los plebeyos asistentes fuimos deleitados por La Ritirata con interpretaciones que buscan un acercamiento estilístico a las prácticas interpretativas de épocas pretéritas.
Casi todas las piezas del programa tenían una duración corta, a menudo con un movimiento lento inicial de visos melancólicos o contemplativos, seguido de una danza movida y alegre.
Se oyeron composiciones de, entre otros, Bartolomé de Selma y Salaverde (c. 1580-c.1640), cuya
Buena parte de los números involucró a los tres integrantes, aunque se escucharon piezas de ese mismo compositor y de Domenico Gabrielle (1659-1690) y Giuseppe Maria Jacchini (1670-1727) para el resonante violonchelo barroco solo de Josetxu Obregón, así como de Antonio de Cabezón (1510-1566) y Juan de Cabanilles para los dedos ágiles de Ignacio Prego en el clavecín solo.
También para clavecín solo, no podían faltar las anónimas
Redondearon el programa obras de Andrea Falconieri (1585-1656), cuya
De propina, La Ritirata respondió a los aplausos entusiastas con una