7 diciembre, 2016

El 13 de septiembre de 2013, el director estadounidense Carl St. Clair fue nombrado director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), tras el llamado del entonces director de Centro Nacional de la Música, Guillermo Madriz. Este año, St. Clair promovió conciertos de peso con directores invitados, pero también fue criticado por cortas estadías en el país y por el repertorio.

Carl St. Clair, director de la Sinfónica Nacional.
Carl St. Clair, director de la Sinfónica Nacional.

Recién finalizada la temporada oficial de la orquesta, St. Clair hace un repaso sobre los logros de esta temporada y los proyectos para el próximo año, con la mente puesta en el cierre temporal del Teatro Nacional debido a reparaciones.

¿Cómo evalúa esta temporada de la Sinfónica Nacional?

Fue una increíble temporada, sobre todo en el tema del repertorio. Interpretamos desde una pieza de Osvaldo Golijov, que la orquesta nunca había tocado, hasta la Missa solemnis de Beethoven. también Mozart, Strauss… creo que hubo 15 piezas que la orquesta no tocaba desde 2003.

Cuando busco un repertorio siempre me enfoco en piezas en las que la orquesta pueda ofrecerle a la audiencia una fresca experiencia.

Una particularidad de esta temporada fue la inclusión de directores invitados.

Para el desarrollo de una orquesta es importante que los músicos tengan variedad de fuertes figuras musicales en frente de ellos, como Irwin Hoffman, Alejandro Gutiérrez, Yoav Talmi, John Nelson, Eddie Mora… es realmente crucial. Los invitados especiales tienen repertorios específicos que ellos desean realizar y que tal vez no es el repertorio que yo preferiría, porque, aunque yo no quiera dirigir la suite de Los planetas (de Gustav Holst) , la orquesta necesita tocarlo y la audiencia debe oírlo, entonces yo busco a un conductor que ame Los planetas y lo invito, como sucedió con Talmi.

También sucede con la música de coro. Yo sé que a John Nelson le encanta el repertorio con grandes coros. Es bueno para el coro, la orquesta, para el concertino… es genial porque me ayuda a tener un balance. Y así la orquesta tiene un nuevo aire y deja de verme (entre risas). Estas experiencias son como comer una variedad de comidas. Uno necesita variedad.

Tuve la oportunidad de hablar con esos directores y todos apuntan a que la Sinfónica Nacional es una de las mejores de la región...

Lo que realmente importa para mí es otra cosa. He ido a muchos países, y no me parece importante comparar la orquesta con otras orquestas de otros países. Lo que me importa es que la orquesta tenga el mayor cuidado, las mayores aspiraciones, una creciente experiencia para los músicos jóvenes y que los músicos tengan un alto nivel de éxito en sus vidas. Yo lo que quiero es que la orquesta le sirva al país.

”Si le servimos, somos buenos. La música no es como el fútbol. No tenemos un récord de pérdidas o ganes. La música es muy subjetiva y no funciona así. Lo que importa es la cantidad de conciertos que hacemos fuera de san josé, en iglesias, escuelas, para niños… También es importante saber cuántos jóvenes compositores buscan una oportunidad, cuántas piezas tocaremos, cuántos países visitaremos, cuántas oportunidades les damos a los directores jóvenes…”.

¿Cómo ha sido la evolución de la orquesta desde que está a su mando?

Una vez leí en el periódico que la orquesta merece a alguien mejor que una persona que solo está seis o siete semanas en el país. La gente no sabe lo que estoy haciendo. Yo tengo siete u ocho directores con los que siempre estoy trabajando. Y no solo cuando estoy en el país. Esos conductores siempre reciben mis guías y mis clases magistrales. Yo no puedo conducir todos los ensambles juveniles y demás, pero puedo ayudar a desarrollar a estos directores.

”Les puedo enseñar cómo ensayar mejor. Lo más importante: cómo aproximar a los jóvenes con la música y darles el espíritu necesario de la pasión. Yo saco horas y horas de la semana para hablar con ellos. Hacemos muchas cosas detrás de escena.Mi propósito no es solo conducir los conciertos e irme, venir e irme. Es más que eso”.

Yo creo que mi propósito es mostrar a los jóvenes conductores y músicos, compartir mi manera de hacer música y hacer música inspiracional y motivada. Yo siempre pienso en la gente porque quiero ofrecer la mejor experiencia musical, sea como músico o como espectador.

¿Cuál fue el objetivo que usted planteó para esta temporada?

Asegurarme que el repertorio fuera desafiante y cargado y seguir entrenando para llegar al monte Everest del repertorio. Yo no veo una temporada como un checklist , porque todo se mueve y cambia según el contexto.

La gente pide una diversificación de repertorio...

Este año tocamos muchas piezas que no tocamos desde 2003. Hay mucha gente de la orquesta que no estuvo ese año. Cuando hablan de diversidad, de repertorio no sé a qué refieren. Es bueno recordar que cuando hacemos el repertorio, la Comisión Técnica (de la OSN) debe dar el aval. Todo es aprobado por todos, no solo por mí. Hay muchos pasos. Siempre es bueno tener un balance, así que también es bueno tener algunas piezas familiares.

¿Cómo ha sido su trabajo tras la salida de Guillermo Madriz?

Yo extraño a Guillermo. Fue la primera voz que escuché de Costa Rica. Es un gran amigo y estoy orgulloso de su trabajo. Extraño su espíritu y su pasión, pero Gabriel Goñi (el actual director) tiene otro estilo de trabajo que también es muy efectivo y profesional.

”Tuve muchas charlas con el Ministerio de Cultura y ellos hicieron una gran elección con Gabriel”.

¿Cuáles proyectos tiene en mente para el próximo año a sabiendas de la clausura temporal del Teatro Nacional?

No quiero adelantar sobre el programa. Tendremos un trabajo fuerte con la Comisión Técnica sobre la efectividad de lo que la orquesta hará cuando no toquemos conciertos en el Teatro. Ese es el foco.

”Habrá más proyectos como la Missa solemnis y proyectos especiales de diferentes tipos. Eso no significa que no haremos concierto en escuelas, y este año hicimos un montón. Necesitamos un mejor balance. También ofreceremos conciertos en comunidades bajo la dirección de jóvenes. Por supuesto seguiremos tocando repertorio que la orquesta no haya estado tocando”.

¿Cuál es su opinión sobre el acondicionamiento del teatro?

A veces las cosas deben cambiar porque no se adaptan al codigo moderno. Eso lo entendemos, pero lo más importante es que el teatro necesita una concha acústica. El problema que tenemos es que el poder de la música no llega a la audiencia en su mayor nivel. La gente oyó a Joshua Bell y hubiera tenido otra experiencia (de contar las condiciones adecuadas). Igualmente con la suite de Los Planetas . La idea es ofrecer una experiencia más poderosa.