Además de enamorar con sus canciones, el maestro compositor Armando Manzanero hizo gala de su buen humor en el concierto que ofreció el jueves en el teatro Melico Salazar... las bromas fueron compañeras de los boleros.
En el recital de una de las figuras más emblemáticas de la música latinoamericana, hubo risas constantes en respuesta a los chistes que hizo Manzanero sobre su estatura, sus amores y hasta de un colega en especial.
Fue una combinación poco común, ya que cuando el maestro cantaba, todos se ponían serios y se dejaban seducir por las más dulces canciones.

Manzanero arribó al escenario del recinto josefino pasadas las 8 p. m. Acompañándolo en la música estuvo la Big Band de Costa Rica; además, su hijo Juan Pablo también compartió escenario con este hombre de Yucatán, quien posee una carrera artística que ya pasa los 60 años.
El artista, de baja estatura, pero de gran ímpetu, se presentó a teatro lleno. La orquesta estuvo a la altura de la amplia carrera del maestro y con una sabrosa introducción al ritmo de jazz abrió el espacio para que Manzanero, vestido con un traje de color vino, interpretara su primera canción: Inolvidable .
No más había puesto un pie en el escenario cuando el teatro estalló en aplausos, algo que pareció gustarle a Manzanero, a pesar de estar acostumbrado a recibir la ovación de públicos de todo el mundo.
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El artista cantó como segundo tema de la lista Como yo te amé y, de seguido, tuvo su primera interacción con el público. “La primera vez que vine a este país, el volcán Irazú se había enojado y llenó de ceniza las casas y los carros. Vine con una señora que se llama Angélica María y canté en este mismo lugar, solo que se llamaba teatro Raventós”, recordó.
Magnífico. El espectáculo estaba pactado para durar dos horas, pero ¿cómo puede un artista de la talla de Manzanero interpretar toda su creación en tan poco tiempo? El maestro hizo un gran esfuerzo para darle al público un resumen de su repertorio.

Somos novios sonó por el Melico; esa dulce melodía que añora los sentimientos del noviazgo, fue más que bien recibida y coreada por los asistentes. Manzanero estaba de muy buen humor y lo demostró con varias bromas sobre su estatura, y hasta mencionó en una de ellas el sobrepeso de su compatriota Luis Miguel.
“Con los años uno se puede descuidar un poco con el peso, eso le pasó a un amigo mío que es rubio y cantó mis canciones”, dijo, antes de interpretar No sé tu, canción a la que le dio voz también El sol de México. Siguieron las famosas Esta tarde vi llover , Nos hizo falta tiempo , Huele a peligro y Contigo aprendí.
Para la mitad del concierto, Juan Pablo Manzanero, hijo del cantautor, se presentó al lado de su padre e interpretó un par de canciones del maestro y una composición propia.
Juan Pablo y Armando unieron sus voces en Voy a apagar la luz . El hijo ejecutó solo en el piano Amando sin amar, interpretación que fue muy aplaudida.

El cierre también estuvo lleno de buenos momentos. Manzanero invitó al escenario al cantante tico Arnoldo Castillo y juntos le dieron vida a Qué bonito sería .
Manzanero finalizó con Por debajo de la mesa , pero regaló otro tema al lado de Juan Pablo y Castillo. Se despidió de Costa Rica y aseguró que volvería.
