Carlos Soto Campos. 12 junio
King Crimson en su alineación más grande, en el 2018. Foto: DGMLIve.com
King Crimson en su alineación más grande, en el 2018. Foto: DGMLIve.com

Es fácil decir que una banda es rara cuando se sabe poco de quiénes la conforman. Es fácil decir que un grupo joven es vanguardista cuando está sorprendiéndonos en su segundo o tercer disco. Pero, ¿qué pasa cuando un grupo pasa medio siglo siendo un referente de la vanguardia?

Esa es King Crimson una banda de rock que este año celebra 50 años de haber llegado a un escenario y de haber publicado su álbum In the Court of the Crimson King, que con cinco canciones elevó la barra del rock progresivo.

La música de la banda liderada por Robert Fripp se sale constantemente del canasto del rock para llegar a confundir hasta a los más aventureros con solos de saxofón, ritmos que se adentran a lo más denso del jazz y que constantemente caen en lo disonante.

En palabras sencillas, es un arroz con mango musical. Y claro que sus miembros se han cansado varias veces de estar cambiando su estilo, pero si el grupo ha sobrevivido es solo porque la calidad se ha mantenido con Fripp como conductor de esta peculiar orquesta.

Robert Fripp, un guitarrista extravagante, nunca ha tenido miedo de alejar a su público. De hecho, durante su carrera hay varios puntos en los que pareciera querer alejarlos, pero ahora quiere celebrar con propios y extraños el legado de su proyecto de vida haciendo unos 50 conciertos.

El lunes 10 de junio el grupo inició una gira por América y Europa y colgó en Apple Music y Spotify toda su discografía, para darse a conocer entre una nueva generación.

La gira y la celebración marcan el momento justo para reunirse de nuevo con la música de un grupo que nunca le ha temido al cambio y ha dejado en el camino una carrera más que brillante... resplandeciente.

Hacer y deshacer
Robert Fripp, el único miembro de King Crimson que ha estado en todas sus etapas, no se considera un líder. Foto: Wikicommons
Robert Fripp, el único miembro de King Crimson que ha estado en todas sus etapas, no se considera un líder. Foto: Wikicommons

Robert Fripp ha sido el encargado de hacer y deshacer las distintas formaciones que el grupo ha tenido durante los años y ha decidido en varias ocasiones separarse de hacer música.

Hablamos de un músico que ha inventado nuevas afinaciones de guitarra, un director musical muy exigente que ha sido invitado a colaborar con David Bowie y Peter Gabriel. Es, como diríamos popularmente, un intenso.

“Cuando leí entrevistas de personas que han pasado por el grupo generalmente sugieren que la dificultad de estar ahí tiene que ver conmigo”, señaló Fripp en el 2014 al diario británico Telegraph. “Estoy de acuerdo con eso”, dijo.

Desde que se fundó en 1969 –insiste Fripp– King Crimson no es una banda sino “una forma de hacer las cosas”. De hecho el baterista Bill Bruford, el primero en entrar a la corte del Rey Escarlata, ha contado en numerosas entrevistas que al entrar no le dieron letras ni acordes de canciones, sino una lista de lecturas de ocultismo, piromancia, esoterismo ruso, libros de psicología y cultura wicca.

Esa necesidad de empujar los límites ha estado presente en el grupo en todas sus etapas y generalmente los ha llevado a hacer buena música, pero también a separarse.

FUENTE: DGMLIVE.COM.    || w. s. / LA NACIÓN.

En 1974 fue la primera vez que Fripp quiso deshacer el grupo, después de que 12 personas diferentes colaboraran grabando discos como In the Court of the Crimson King (1969), In the Wake of Poseidon (1970), Lizard (1970) y Islands (1971).

Fripp dijo que dejaría la música del todo pero después de colaborar con David Bowie, Brian Eno y Peter Gabriel le quedó claro que tenía mucho más que dar.

Primera despedida
King Crimson en 1981. De izquierda a derecha: Robert FRipp, Bill Bruford, Adrian Belew y Tony Levin. Foto: GRAMMY.com
King Crimson en 1981. De izquierda a derecha: Robert FRipp, Bill Bruford, Adrian Belew y Tony Levin. Foto: GRAMMY.com

Como parte de la banda de Peter Gabriel conoció a Tony Levin y junto a él reactivó su interés por King Crimson. Llamó también a otro estadounidense, Andrew Belew, guitarrista que había trabajado con Bowie, Frank Zappa y Talking Heads.

Juntos hicieron los discos Discipline (1981), Beat (1982) y el infame Three of a Perfect Pair (1984) con el que probaron las mieles del pop ochentero. Discipline es el bicho raro de esta camada por darle espacio a muchas improvisaciones, además del spoken word y a los sonidos de elefante que salen de la guitarra de Belew, quien se tuvo que encargar de hacer las letras del disco.

El cansancio de Belew de ser “la cara” de la banda y el compositor de las letras, además de sus discusiones creativas con Fripp los llevaron a separar el grupo en 1984. Volvieron, eso sí, diez años después con una alienación más grande.

En los años 90 tomaron por asalto los escenarios con la formación llamada “The Double Trio” (el trío doble) compuesta por dos percusionistas, dos guitarristas y dos bajistas, la alineación que musical y comercialmente fue la más exitosa del grupo... Aunque solo duró cinco años.

“Cuando Robert quiere cambiar la música hay dos opciones: los músicos cambian lo que están tocando o Robert cambia a los músicos”, dijo Adrian Belew en el 2010.

Más regresos
La sétima encarnación de King Crimson, en el 2017, tenía 7 integrantes. Ahora el grupo tiene ocho y con esa formación visitará Norteamérica y Europa este verano. Foto: DGMLive.com
La sétima encarnación de King Crimson, en el 2017, tenía 7 integrantes. Ahora el grupo tiene ocho y con esa formación visitará Norteamérica y Europa este verano. Foto: DGMLive.com

De 1999 en adelante King Crimson siguió produciendo música bajo el nombre ProjeKcts, como una forma de experimentar con distintas personas en la alineación. Estos trabajos incluso produjeron los discos The ConstruKction of Light (2000) y The Power to Believe (2003) que combinaban los sonidos electrónicos con las estructuras melódicas de Fripp.

A este punto quizá no sorprenda, pero en el 2010, Robert Fripp anunció que la banda se separaba indefinidamente. La triste novedad fue que en el 2012, el guitarrista dijo que se retiraría de la música en general. La intriga duró un par de años, hasta que Fripp decidió hablar públicamente.

“Mi esposa me dijo que me estaba volviendo aburrido”, dijo en el 2014 al diario Telegraph. Con esa graciosas declaración volvió con más fuerza que nunca a darle al mundo la sétima encarnación de King Crimson.

El grupo actualmente tiene ocho miembros, tres de los cuales tocan batería: Gavin Harrison, Pat Mastelotto y Jeremy Stacey comparten el trabajo de percusión. Suena como una locura, pero cuando se habla de King Crimson es algo normal. Stacey de hecho toca sintetizadores y comparte esa labor con Bill Rieflin, otro que tocas varios instrumentos.

El saxofonista Mel Collins (que fue parte de los discos Lizard e Islands en los años 70) se unió a esta alineación tocando también flauta en varias canciones.

Tony Levin se encarga del bajo y el chapman stick (curioso instrumento que ha traído en varias ocasiones a Costa Rica) y Jakko Jakszyk se encarga de cantar y tocar guitarra.

Luego está Robert Fripp, quien siempre toca sentado su guitarra y que incluso en los años 80 inventó una forma de afinar la guitarra que solo él –y quienes han llevado talleres con él– han aprendido.

Esta versión se ha apuntado a tocar canciones que tenían unos 40 años de no sonar en sus conciertos: desde los temas con saxofón de los primeros discos hasta las canciones roqueras de The Power to Believe (2003), el último disco que publicaron.

Han pasado 16 años desde que salió un disco del grupo, pero Fripp dice que este nuevo ensamble de ocho personas ha compuesto algunas canciones.

Aún no se ha confirmado si grabarán en el estudio, pero sí se han publicado discos en vivo como Radical Action to Unseat the Hold of Monkey Mind (2015) y Meltdown (2017, grabado en el Teatro Metropolitan de la Ciudad de México) que muestran estos nuevos sonidos y las versiones reformadas de canciones viejas.

A medio siglo de la primera explosión de interés por el grupo King Crimson parece tener una vida sana y Fripp quiere alargar más el encanto.

“No sé cuáles sean sus intenciones para hoy, pero yo tengo las mías”, le dijo a unos 40 periodistas en una conferencia de prensa realizada en abril pasado. “Mi interés general es que King Crimson llegue a orejas inocentes”, subrayó. Inocente o no, celebre con la banda los 50 años de su existencia.