
Manrique Soto Pacheco, histórico médico costarricense y exdirector del Hospital San Juan de Dios, reapareció públicamente a sus 94 años. Esta vez, no fue en su consultorio, no vistió bata, ni de su cuello colgaba el estetoscopio; sino que se mostró en TikTok de una forma muy personal.
Fue su nieta, quien figura en redes sociales como Glori Vicenti, la responsable del video de Soto que ya se viralizó y causó gran furor. En el video de Vicenti, la estudiante de medicina se muestra en una sala de una casa junto al doctor jubilado, quien responde a varias preguntas sobre su trayectoria.
El doctor Manrique hizo historia como parte de la primera camada de ticos que se formó como neurocirujano. Según contó, salió a estudiar a México en 1949, cuando apenas tenía 17 años.
“Nunca había salido del país, pero ahí salimos adelante. Eso es tal vez la angustia más grande que he tenido yo, a pesar de que mi hermano Renato estaba allá, pero siempre fue un poquito impactante”, relató Soto en el video que ya acumula más de 400.000 visualizaciones.
@glori.vincenti Preguntas con mi mayor ejemplo🫶🏻 el Dr Manrique Soto Pacheco, mi abuelo #medicina #parati #costarica #abuelo
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Entre los datos curiosos, Manrique —quien es hermano del fallecido Longino Soto, también ícono de la medicina— reveló que, debido a las carencias tecnológicas de antaño, creó una máquina de radiografías hechiza que funcionó en el San Juan de Dios.
“Todo lo tenía que hacer con las manos, tenía que punzar la carótida directamente y hacer un aparatito para tomar tres o cuatro radiografías en serie, con resortes de colchón que lo hicimos ahí en el hospital”, comentó.
“Era muy difícil la situación, era más complicado. Y lo que yo siempre insisto a mis estudiantes, hasta que dejé de dar clases, es que la clínica es lo que vale. Con la clínica se puede perfectamente llegar a un diagnóstico certero, no solo en neurocirugía, en cualquier otro tipo de especialidad sin necesidad de tanta cosa como hay ahora”, agregó.

También revivió otras llamativas anécdotas, como su etapa en Ciudad Quesada, donde tuvo un consultorio privado, parte de su servicio social. Allí, recordó, cobraba 10 colones y la gente le pagaba con gallinas y frutas. Incluso, una vez le hicieron un insólito regalo que no olvida: un tepezcuintle.
“Lo mantuve en la casa donde vivíamos con mi esposa y con Anabel, mi primera hija. Le pusimos de nombre Roque. Lo queríamos tanto que no lo maté nunca para comérmelo hasta que se escapó”, contó Soto.
Por otra parte, se sinceró sobre la buena salud de la cual goza, asegurando que se lo debe más que todo a la genética, pues en su vida fue “parrandero” y todavía se toma “sus tragos”. Eso sí, su nieta acotó que juega tenis dos veces a la semana y se mantiene bastante activo.

Finalmente, cuando su nieta le pidió un consejo para los futuros profesionales en salud, don Manrique Soto llamó a siempre priorizar la parte humana con los pacientes.
“Sobre todo a mi adorada nieta, tiene que esforzarse mucho, ver siempre en el enfermo a un amigo, que eso es muy importante, y nunca a un cliente o a una persona a la cual se le puede sacar dinero. Siempre debe verlo como un amigo”, aconsejó con sabiduría.
En los comentarios del video, cientos de usuarios se mostraron sorprendidos por el estado físico, manifestaron su admiración por el médico y se enternecieron con el momento entre nieta y abuelo.
“No parece de esa edad, qué bien luce”, “Esos son los valores que me encantaría que perduren en el país”, “Gracias a tu abuelo, el mio vivió más años”, “Es idéntico a don Longino (su hermano)”, “Qué lindo y de fijo fue una eminencia”, fueron algunos de los mensajes.

