Vírgenes, cristianas y mafufas es la pieza que Lucho Barahona estrena hoy en el Teatro del Ángel, una comedia que, según su director, critica y entretiene por partes iguales.
La niña inmaculada se llama Sarita y el policía de buen corazón, Franco. No faltaba más: la nueva comedia que estrena el director Lucho Barahona en el teatro del Ángel, Vírgenes, cristianas y mafufas , domina, a su juicio, todos los requisitos del humor escénico.
"Me gustó la obra porque está muy bien construida y tiene situaciones muy divertidas: eso es lo que el público costarricense busca y exige", dice Barahona, un veterano director de comedias, con dos escenarios en constante funcionamiento.
La pieza, adaptación de Barahona sobre el texto del español Alonso de Santos, hace un recorrido liviano sobre el uso de las drogas entre los jóvenes, en un barrio urbano-marginal. Con el objetivo claro de la moraleja, la obra incorpora personajes arquetípicos (la buena, el bueno, la hipócrita, el malo...) que, finalmente, toman "la senda correcta" y se redimen.
El "enderezamiento moral" de los personajes, por supuesto, no ocurre así nomás, sino que sucede en medio de situaciones confusas e hilarantes, a las que Barahona apostó el talento de jóvenes actores. El elenco lo conforman Lorena Varela, David Rivera, Vernon Córdoba, Alejandra Aguilar, Estilita Pacheco y José Arceyuth.
"Por medio del humor se pueden criticar muchas cosas", afirma el director. "En la obra no sólo se habla del peligro de las drogas, especialmente en la juventud, sino que también se critica el fanatismo religioso, en el personaje de la madre".
Además de Sarita y Franco -los buenos de la película - están doña Catalina, una beata cleptómana y afecta al traguillo; Jimena, la mafufa del barrio, muy amiga de Oscar, el otro mafufo de sólida carrera en la calle.
El último personaje, un drogadicto desaforado que va de la marihuana a la piedra , lo interpreta Vernon Córdoba, durante una fugaz aparición. La pieza es para el deleite de todos pues, según Barahona, no hay ofensa: solo risa.