
La reconocida empresaria y modelo Leonora Jiménez dio a conocer uno de los momentos más difíciles que atravesó cuando se dio cuenta de que su vida de “éxito” no era lo que pensaba, pues sacrificó a su familia para lograrlo.
Jiménez fue la primera invitada en la segunda temporada del pódcast Entre dudas y fe, de las presentadoras Montserrat del Castillo y María José Quesada. Allí contó cómo ha sido su vida, los momentos que la han marcado y cómo empezó a reconstruirse desde cero luego de enterarse de que había cosas más importantes que la fama o los seguidores.
Incluso contó que, previo a la pandemia, vivió el momento más duro, que la hizo caer en la cuenta que debía cambiar de vida.
“En aquel momento, el Fashion Week Guanacaste se hacía siempre el 22 de diciembre y mi abuela cumple años el 21. Entonces, yo por siete años, que fue Fashion Week Guanacaste, nunca estuve en el cumpleaños de mi abuela; a ella le diagnosticaron Alzheimer y empezó a dejar de reconocernos, y siempre le hacían fiestas porque decían: ‘No sabemos cuánto más nos va a recordar’ y yo no fui a ninguna fiesta”, empezó el relato.
Sin embargo, ese año ya se estaba dando cuenta de que había cosas banales en su vida.
“Yo decía: todo lo que la gente considera éxito hoy lo tenés: las empresas, el prestigio, la popularidad, los likes, el carro, las joyas, la ropa... todo. Y te sentís vacía, y no has construido relaciones”, dijo al enterarse de que debía tomar decisiones distintas.
Entonces fue cuando optó por ir a la fiesta de su abuela.
“Dije ‘voy a priorizar a mi familia’. Llegué a donde mi abuelita, decidí ir a verla antes de la fiesta, y cuando llegué me recibió con una sonrisa y me dijo: ‘¿Usted quién es?’ Y nunca más se acordó de mí. Y nunca pude celebrar a mi abuela", contó.
Esa situación la marcó, sobre todo cuando en medio de la pandemia se dejó de hacer el Fashion Week. “A mí me quedó ese recuerdo de que por siete años prioricé un proyecto que luego desapareció... y mi abuela ya no se acuerda de mí”.
Leonora contó que esa situación le rompió el corazón, pero se convirtió en un aprendizaje que le quedó para toda la vida.
