
El reconocido narrador costarricense Adrián Méndez recordó el difícil momento que vivió hace cuatro años cuando el covid-19 casi le arrebata la vida. Según confesó recientemente, efectivamente se la arrebató, pero “un milagro” hizo que volviera a abrir sus ojos y continuar en este plano.
La dura conversación la tuvo junto a su padre, el periodista deportivo Rodolfo Méndez, con quien estuvo como invitado en el programa Casual de Gustavo López. En la charla recordaron lo sucedido cuatro años atrás, cuando el mundo de la comunicación deportiva se volcó en oraciones por Adrián.
Gustavo recordó que su amigo, por quien preguntaba frecuentemente, estuvo en “tiempo extra”. Allí fue cuando Méndez relató una confesión que le hizo uno de sus médicos cuando él aún estaba intubado y con “mucho miedo”, pero consciente.
“Mi hija me decía que yo estaba dormido; los que sufríamos éramos nosotros. Un día, cuando ya estaba más recuperado y consciente, el doctor Fabián se me paró al frente de la cama con los brazos atrás, se me quedaba viendo y me dijo: ‘Usted se murió, yo a usted lo vi muerto, no sé cómo está aquí’. Se me dio media vuelta y se fue”, recordó.

Para el locutor, ese momento lo confundió, pero luego entendió las razones. A él lo sedaron un 8 de abril y despertó milagrosamente hasta un 14 de mayo; sin embargo, las historias de cuando estuvo dormido fueron aún más difíciles de escuchar, ya que los médicos habían declarado que “ya no había nada que hacer”.
“Ya yo no tenía salvación; pero cuando querían desconectarme, hubo una mejoría”, narró el comunicador.
Su padre, quien vivió de cerca este proceso, recordó uno de los días más críticos: “En el día más duro que tuvimos, nos llamaron del hospital para decirnos que había que preparar todo porque ya él no amanecía. Recibimos una llamada de doña Olga (Cozza) y habló doña Rut diciendo que todo estaba listo, que adónde había que llevar las cosas; el funeral estaba listo. Dijimos: ‘Bueno, pero creo que no lo vamos a necesitar’”, recuerda Rodolfo.
Padre e hijo consideran que fue gracias a la fe, las oraciones a La Negrita y el empuje de un amor profundo el gran milagro de despertar aquel día. Adrián salió del hospital un 31 de mayo y actualmente vive sus días con normalidad.
