
El británico Andrew Bedwell prepara un nuevo intento para atravesar el océano Atlántico en una embarcación de apenas 1,19 metros de longitud, menor que muchos kayak recreativos y apenas más grande que una bañera. El navegante busca completar en solitario una travesía de cerca de 3.000 kilómetros y romper el récord de la embarcación más pequeña de la historia en lograr el recorrido.
La salida está prevista para las próximas semanas desde St. John’s, en la provincia canadiense de Terranova y Labrador. El destino será la costa sur de Inglaterra en una expedición por el Atlántico Norte que podría extenderse durante casi tres meses.
La nueva tentativa ocurre casi tres años después del fracaso del proyecto original. En 2023, Bedwell suspendió la travesía poco después de abandonar el puerto canadiense tras detectar una filtración de agua en el casco.
Durante el regreso a tierra ocurrió otro golpe para la expedición. La embarcación quedó destruida tras caer de una grúa durante las maniobras para sacarla del mar.
Bedwell explicó a medios británicos especializados en navegación que en ese momento creyó que el proyecto había terminado. También indicó que la embarcación tardó años en construirse y quedó destruida en pocos segundos. Después reconsideró la situación y concluyó que aún tenía asuntos pendientes con la expedición.
El nuevo modelo recibió el nombre “Big C V2” y fue construido desde cero.
La primera versión utilizaba fibra de vidrio. La nueva estructura ahora incorpora aluminio, refuerzos internos y cambios en el diseño del casco. El navegante también indicó que revisó los sistemas de estabilidad y almacenamiento tras los problemas detectados en el intento anterior.
El espacio disponible continúa siendo extremadamente reducido.
Bedwell mide cerca de 1,80 metros y no puede acostarse completamente dentro de la embarcación. Para descansar deberá permanecer sentado o adoptar una posición fetal.
El barco tampoco cuenta con un baño convencional ni dispone de un área independiente para guardar provisiones.
La alimentación requirió una planificación especial para aprovechar cada espacio disponible.
Según Bedwell, parte de los alimentos ocupará compartimentos improvisados dentro del casco. La dieta estará basada en productos hipercalóricos capaces de resistir la humedad y los cambios de temperatura en el océano.
El navegante explicó que el objetivo nunca fue la comodidad. Indicó que el barco fue diseñado únicamente para sobrevivir a la travesía. También afirmó que cada elemento fue pensado para reducir centímetros y peso.
El récord que Bedwell intenta superar pertenece al estadounidense Hugo Vihlen.
En 1993, Vihlen cruzó el Atlántico a bordo del “Father’s Day”, una embarcación de aproximadamente 1,62 metros.
Otras expediciones similares fracasaron por problemas estructurales, tormentas y limitaciones físicas derivadas del espacio reducido.
Antes de este proyecto, Bedwell participó en otras travesías oceánicas con embarcaciones pequeñas y completó desafíos de navegación en solitario en Reino Unido.
El británico también utiliza la expedición para recaudar fondos destinados a Cancer Research UK, organización enfocada en investigación sobre cáncer.
La salida definitiva depende ahora de una ventana climática considerada segura. Equipos especializados monitorean las condiciones de viento y corrientes marítimas en el Atlántico Norte mientras concluyen los preparativos finales en Canadá.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
