
El presentador de televisión, Ítalo Marenco, visitó la noche del lunes la pintura de su padre, el actor Álvaro Marenco, en Barrio Amón, desde donde compartió una emotiva reflexión con sus seguidores y se sinceró sobre cómo celebró el primer Día del Padre sin su papá.
Marenco suele frecuentar la obra de arte cuando quiere ver el rostro de su papá, quien falleció hace cuatro meses, y normalmente se desplaza en bicicleta. “Hoy tenía la necesidad de venir a ver a mi tata y me llevé la sorpresa de que le vinieron a dejar florcitas”, comentó el conductor de Giros.
“El Día del Padre fue durísimo. Siempre los primeros días de algo es muy duro, pero bueno, apunta de besos y cariño de mi esposa y mi hija me fueron levantando. No me quería levantar de la cama, para serles sincero, era como el primer Día del Padre sin que estuviera físicamente, sin poder darle ese abrazo, ese beso”, agregó.
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Con el rostro del icónico actor de fondo, la figura de televisión relató parte de lo que hizo el domingo. Su día especial inició con las muestras de cariño de Cindy, su esposa, e Irene, la hija de ambos. Luego, jugó un rato con la pequeña y más tarde recibieron algunos familiares. “Me cambiaron el chip”, añadió.
Marenco aseguró también que, sin subir nada, su celular estaba lleno de notificaciones de sus seguidores, quienes le dejaron numerosos mensajes por el Día del Padre, pero también le recordaron que no está solo en su pérdida.
“Sabían que era el primer día sin este pelón loco que se comió el mundo y bueno, sin más, nada más quiero agradecerles muchísimo y mandarles un beso enorme. Muchas gracias, de todo corazón”, concluyó. Tras abrir su corazón frente al mural, Marenco hizo una toma de la pintura y escribió: “Buenas noches papito, solo pasaba por un abrazo”.
Acerca de la pintura
Luego del fallecimiento del reconocido actor —el 9 de febrero del 2023— el artista costarricense, Stan Spinal, plasmó el rostro de Álvaro en un muro de Barrio Amón. La pintura, de ocho metros de alto, combina trazos, que forman el rostro del intérprete, con tonalidades moradas, verdes y azules.
De acuerdo con Giros, la pared que sirvió como lienzo fue facilitada por un músico, que también era fiel seguidor del artista.
“Todos los que los conocimos y trabajamos en teatro por muchos años y hasta la fecha seguimos en producción sabemos que Álvaro siempre fue un niño en el cuerpo de un adulto (...). Siempre sus vestimentas peculiares, tonos muy saturados, su manera de reír y su famosa voz...”, mencionó el pintor al programa matutino.
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