La historia de Lady Di no fue un cuento de hadas ni princesas; por el contrario, fue una trágica vida envuelta entre críticas y traiciones.
Mañana, el pueblo británico estará de duelo por la conmemoración del 15 aniversario de la muerte de la princesa Diana de Gales.
La madrugada del domingo 31 de agosto de 1997, sería el final de la historia de la princesa Diana, cuando murió en un accidente automovilístico, en el túnel L’ Alma, en París, Francia. Lady Di fue trasladada al hospital Pitié-Salpetriere, donde murió a las 4 a. m., a consecuencia de un paro cardíaco, tras haber sido operada.
Aquella noche, la princesa estaba en compañía de su novio Dodi Al Fayed, hijo del multimillonario egipcio Mohamed Al- Fayed, quien también perdió la vida dos días después del percance, al igual que el chofer del auto, Henry Paul.
El exceso de velocidad, por la persecución de unos paparazis independientes que los perseguían en motocicletas, fue una de las causas que provocó el trágico suceso.
El único sobreviviente del suceso fue el guardaespaldas de Al-Fayed, Trevor Rees-Jones, quien era el único pasajero que llevaba puesto el cinturón de seguridad.
Las acusaciones hacia el palacio real y la reina Isabel II no tardaron en surgir, tras el accidente de tránsito.
Según la revista
Según EFE, en el 2008, una larga y costosa investigación sobre el accidente responsabilizó al chofer, quien había tomado más de lo permitido, y a los paparazis que los perseguían.
En una entrevista para el programa
“Cuando tienes tanto dolor en tu interior, intentas hacerte daño como forma de pedir ayuda, pero esa no es la ayuda que en realidad necesitas. La gente cree que son lloriqueos para llamar la atención, y piensan eso porque estás en los medios todo el rato, porque creen que ya tienes la suficiente atención (...). Sí, me hice daño a mí misma porque no me sentía bien conmigo y porque estaba avergonzada por no poder soportar la presión”, declaró Lady Di en aquella entrevista.
En ese mismo programa, la bella mujer de Gales confesó haber sufrido depresión posparto y bulimia, y relató lo difícil que fue no contar con el apoyo de la realeza.
“(La causa de la depresión fue) el hecho de que mi marido y yo tuviésemos que permanecer unidos para no decepcionar a la gente, cuando era obvio que había mucha ansiedad dentro de las cuatro paredes de nuestro hogar. La bulimia fue mi mecanismo de defensa. Y durante un tiempo, funcionó”, declaró en aquel momento.
En una reciente entrevista para CNN, Margaret Rhodes, prima de la soberana, aseguró que la reina prefirió dejar sus obligaciones en Inglaterra y dedicarse a la labor de abuela.
“Simplemente estaba comportándose como una abuela. ¿Cuál era el punto de traer a los chicos a Londres a sentarse sin hacer nada más que sentir dolor por su mamá?”, explicó la prima.