Farándula

El Topo: Los audios, el ‘guasap’ y el Pisuicas suelto

Ay sí sí sí, ya sabemos que son otros tiempos y que la tecnología nos sobrepone y nos sobrepasa, pero un día sí y otro también, las figuras conocidas siguen exponiéndose al grabar audios o escribir mensajes atenidos a la discreción de... ¿de quién? “Si no puedes guardar un secreto tuyo en tu pecho, cómo esperas que el de otro lo haga?”... así reza un adagio... NUNCA mejor dicho. He dicho.

Andrea Zamora Sinart
Andrea Zamora Sinart

Primero grabo, luego escucho, luego pienso, luego lo repienso y finalmente lo envío… o mejor no. Esta semana fue la periodista de Deportes del Sinart, Andrea Zamora, quien probó la hiel y el ácido juntos después de protagonizar un escandalete por un audio privado suyo en el que analizaba el conflicto de porteros en LDA.

Andrea Zamora Sinart Andrea Zamora, periodista del SINART.

Apuntes varios. 1) Si bien es cierto que todos tenemos el derecho a ejercer la inalienable libertad de expresión en el país, hay momentos y medios para hacerlo. Andrea, como absolutamente todos los demás, periodistas o no, tiene su propio criterio (y en el caso de ella, mucho conocimiento) de los entretelones del medio en el que se desempeña, Deportes; por lo mismo tiene voz y hasta voto, sin embargo, cuando ella grabó el amplio audio con su interpretación sobre lo que está ocurriendo en el seno de Liga Deportiva Alajuelense con el lío que se armó por el caso de los arqueros Patrick Pemberton y Esteban Alvarado, creyó –ingenuamente, hoy ella debe estar consciente de la pollada que se jaló– que estaba hablando en un chat grupal integrado por “amigos de toda la vida”. Craso error. Los audios candentes de hoy son como los chismes más bravos de las épocas de antaño, cuando una vecina le pasaba un secreto a otra bajo juramento de “candadito candadito”; la segunda se lo contaba a una tercera que era capaz de hincarse en granos de maíz como penitencia y juramento de que de ahí no saldría y ahí seguía el efecto dominó, hasta que en cosa de tres días todo el pueblo sabía los detalles del amorío más reciente de la vecindad entre dos fulanitos casados (y no entre ellos).

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