Con camisetas de Morrison , se fueron juntando alrededor de la tumba del mítico cantante, quien murió en París el 3 de julio de 1971.
La sepultura cubierta de fotos, poemas, flores, velas y otros objetos está protegida por barreras.
La gente va y viene. Los presentes pertenecen a todas las generaciones, pero la mayoría tienen menos de 40 años.
“Me pasé la mitad de mi vida pensando en Jim Morrison. Es más que un cantante”, comentó David Martin, un italiano de la región de Treviso, cerca de Venecia.
David Martin vino con varios amigos, todos de unos 30 años. “Ya habíamos venido para los 30 años (de la muerte de Morrison) y volveremos para los 50”, afirma.
Un rato antes visitaron la tumba Ray Manzarek y Robby Krieger, ex miembros de The Doors.
“Fue muy emocionante, había gente que lloraba. Todo el mundo los aplaudió”, cuenta Catherine Dalencon, de 50 años de edad.
Majar Eugen, de 29 años, vino de Timisoara, en Rumania. “Vengo todos los años, “, aseguró.
Eric y Pascale Vermeulen, de 49 y 45 años respectivamente, viajaron desde Bélgica. “No nos podíamos perder una cosa así. Para nosotros, Jim Morrison es Dios”, dijo.
Cuarenta años después de que se encontrara a Jim Morrison sin vida en su bañera, en París, las circunstancias de su fallecimiento siguen siendo un misterio.
Condenado en Estados Unidos por exhibición indecente, el cantante se exilió en París durante la primavera de 1971.
Pero la salud del que fuera un sex-symbol para convertirse luego en un alcohólico se deterioraba rápidamente. El 3 de julio apareció muerto en su casa. Según la policía, murió de un ataque al corazón. Tenía 27 años. AFP