
Nicole Aldana, empresaria y exfigura de A todo dar, relató cómo inició su historia de amor con su esposo Mauricio Montero, hace 22 años en Honduras. Tras casi dos décadas de matrimonio, la pareja destaca que la planificación y la espiritualidad han sido los pilares para superar las crisis financieras y familiares.
“Nos conocimos en el 2004, en Honduras. Yo fui a trabajar allá en un programa y mi esposo, Mauricio Montero, también estaba trabajando allá; ahí empezó todo el amor. Estuvimos como ocho meses juntos en ese país; después nos encontramos aquí en Costa Rica y seguimos. Fuimos novios tres años y luego nos casamos”, recordó Nicole aún con emoción.
A diferencia de las sorpresas cinematográficas, Nicole y Mauricio construyeron su compromiso de una manera muy realista y conversada. Durante su noviazgo, ella siempre fue clara sobre sus metas de vida y el tiempo que consideraba prudente para dar el siguiente paso.
“Es como vacilón, porque no es como que él llegó así a darme la sorpresa, sino fue algo que veníamos hablando durante el noviazgo. Yo me acuerdo que siempre le decía: ‘bueno, yo siento que si llegamos a los tres años, ya es hora de casarnos’. Él estaba de acuerdo y me decía: ‘Bueno, sí, podemos ver’”, explicó Aldana, destacando que, para ellos, lo importante era la planificación.
A pesar de que el tema ya estaba sobre la mesa, Mauricio no dejó pasar la oportunidad de entregarle el anillo en un momento especial. “Él sí me dio esa sorpresa del anillo, eso sí no me lo esperaba en el momento. Pero lo más bonito fue que los dos planeamos muy bien el momento de casarnos; dijimos que lo importante era saber dónde íbamos a vivir, tener lo nuestro y no improvisar”.
Hoy, tras casi 19 años de matrimonio, Nicole asegura que la clave para mantenerse unidos en una época de tantos divorcios es su espiritualidad compartida. Aunque han pasado pruebas complicadas, como crisis financieras que tambalearon su estabilidad, han sabido salir fortalecidos.
“Lo primero es Dios; que Él esté en el medio de ese matrimonio. Hemos pasado momentos difíciles en la parte económica, pero supimos salir adelante. Ahora, ver a nuestros hijos, Mia y Tomás, es lo más bonito que Dios nos pudo regalar. Poder ver todas sus etapas como pareja es una bendición”, concluyó la empresaria, quien actualmente lidera grupos de apoyo para otros matrimonios.

