
Del boom de aquel fenómeno llamado Combate no quedaba más que el chirrido que marcaba el pulso agonizante del programa, cuando Repretel, en vivo y en directo, le dio tajante sepultura a lo que había sido la sensación de su parrilla durante varios años.
Pero el anuncio no vino solo. Aquel junio de 2016, la televisora también informó que tenía listo un reemplazo para el show, al menos en lo que se refería a llenar la franja horaria que quedaba libre. Porque unas semanas después, ya presentado al público Batalla de talentos (BDT) como el nuevo formato de Canal 11, se reiteró con insistencia que aquello no era un Combate 2.0.
Más bien, lo que se buscaba era crear una suerte de cantera de la empresa para “posicionar en el mercado los rostros de las próximas figuras que irrumpirán en el mundo del entretenimiento local”, tal como lo reseñó Viva en ese momento.
Sin embargo, no eran pocas las razones para creer que lo que se presentaba en pantalla como gran novedad, era tan solo una versión reempaquetada del “A-a-azuuul” y el “¡Naranja!, ¡Naranja!” que por tanto tiempo reinó en el rating tico.
La diferencia radicaba en que en BDT se enfrentaban la Casa de los Dragones (de color amarillo) con la Casa de los Lobos (de color morado), y los combatientes... —perdón, participantes— intercalaban las pruebas físicas con presentaciones al estilo noche de talentos colegial.
Lo cierto es que, una década después del estreno, se puede concluir sin temor a equivocarse que ese experimento, que salió del aire en noviembre de ese mismo año, quedó para el olvido. Y para seguir con la franqueza, desde su primer emisión las señales eran poco alentadoras.
Así lo dejó saber en su crítica televisiva, publicada en este diario, Óscar Cruz, quien calificó con dureza la creación de Repretel, a la cual describió como confusa y de pobre creatividad.
“Al final de la primera noche, posiblemente, nadie sabía de qué trataba el programa. La inclusión de juegos relacionados más con el fenecido Combate que con ejercicios actorales no permite entender claramente un formato. ¿Qué habilidades se prueban? ¿Las de un concurso de fiesta infantil o aquellas realmente relacionadas con los talentos?”, escribió Cruz en ese entonces.
“Cantar canciones sin una letra o tirar bolas a un aro no se relaciona con el desarrollo del canto o habilidades actorales. ¿Falta de claridad o relleno?”, sentenció tajante.
El propio Gastón Carrera, exproductor de Repretel, reconoce diez años después que lograr el éxito de Batalla de talentos fue un combate perdido y que, sin dudas, nada salió como se tenía planeado.
En esa época, recuerda, Combate tenía rating y todavía dejaba ganancias importantes al canal. No obstante, el programa ya sufría el desgaste del tiempo y se decidió darle un respiro.
“Se resolvió refrescarlo. Digo refrescarlo porque en los otros países también se hizo lo mismo y ahora están al aire. En Ecuador está al aire (Combate) y está funcionando bien. Entonces sale la idea de crear algo diferente para que no lo comparen con Combate“, explicó Carrera.
“Pero la gran masa que veía el programa, yo creo que se resintió. Era un público cautivo que se resintió de alguna forma porque le quitamos su producto favorito. Sea el producto que hubiéramos puesto, hubiera pasado algo similar”, agregó.
Eso sí, al revisar en el rollo de ese fracaso, la luz del tiempo también revela que Gastón y la televisora fueron visionarios y que lo de armar las ligas menores para nutrir a la empresa, les pudo salir muy bien.
Porque, aunque el programa pasó sin pena ni gloria por la parrilla de Repretel, lo que ocurrió con su elenco fue verdaderamente insólito. Diez años han pasado y muchos de quienes eran nombres desconocidos al llegar al show, hoy son figuras muy sonadas de la farándula nacional.
La clave, a consideración de Carrera, fue cazar a talentos que ya tenían importantes plataformas en redes sociales, justo cuando ese mundo apenas se estaba explorando en Costa Rica.
“En esa época estaba saliendo recién el tema de las los influencers y el programa se adelantó a la época. Buscamos chicos que tuvieran algún tipo de proyección y que además tuvieran movimiento en sus redes. El que me ayudó a conseguirlos fue Jat Azofeifa“, rememoró el productor.
“El tenía una agencia que prepara figuras y le pedí una gran cantidad de muchachos de ciertos perfiles. Hice los castings y fui seleccionando a los muchachos, para que al final quedara el grupo que quedó“, añadió.
El caso es prácticamente único y basta echar una mirada por los programas que sí triunfaron ante la audiencia. Sin ir más lejos, a pesar de que Combate sacudió el país, sus integrantes si acaso gozan de algún reconocimiento, en el rol de “recordado exparticipante”.
Lo mismo con A todo dar, cuyas claras excepciones que trascendieron el fenómeno del formato—Nancy Dobles, Viviana Calderón y Lussania Víquez— lo hicieron para consolidarse en la televisión.
Pero el caso de BDT tiene un considerable matiz que lo diferencia: sus figuras encontraron el éxito años después y, en su mayoría, en ámbitos totalmente ajenos a la TV.
Además, en términos de fama, el programa no les aportó a su base de seguidores y no sería raro que a más de uno le represente un episodio del que no esté muy orgulloso de recordar.
El éxito de las figuras de Batalla de talentos

Para empezar, el trío de presentadores estaba encabezado por Ítalo Marenco, quien, aunque llegaba como ese talento que Repretel quiso mantener en sus filas tras el cierre de Combate, no era ni de cerca la estrella que es hoy. Marenco hoy es ficha de Teletica y uno de los rostros más queridos de la pantalla.
A él lo acompañaba Natalia Carvajal, también como herencia del extinto programa. Sus primeros pasos fueron en Repretel; no obstante, lo que la catapultó incluso fuera de las fronteras ticas fue su título como Miss Costa Rica 2018.

Su reinado fue uno de los más destacados de la historia, pues se convirtió en una de las pocas ticas en meterse al Top 10 de Miss Universo y hasta protagonizó un momento gracioso con el presentador Steve Harvey, que dio la vuelta al mundo.
A ellos dos los complementó muy brevemente (renunció a los tres días) Laura Ortega, apenas una veintañera y en la actualidad una de las influencers más conocidas del país. Por si fuera poco, su matrimonio con el controversial futbolista Fernán Faerron también ha sumado al caudal de notoriedad que ostenta.
Ortega fue sustituida por Karina Campos, otra de las creadoras de contenido costarricenses más fuertes.
Ahora bien, en cuanto a los talentos que batallaban (o algo así era el cuento), los cambios radicales de vida también son de sorprenderse. Carvajal no fue la única Miss que salió de aquel espacio; Valeria Rees, concursante del equipo amarillo, se dejó la corona en 2021.
Además, Kurt Werner, quien hoy es su esposo, era su compañero de equipo. En la actualidad, Werner es empresario y tiene una amplia plataforma de asesorías a vendedores.

Además, en la llamada Casa de los Dragones, estaba Sael Gómez, quien posteriormente tuvo un breve paso por Giros y ahora es presentadora del canal ¡OPA!.
Los polémicos Gemelos Castillo fueron otros de los concursantes; uno por bando. En ese momento daban sus primeros pasos en el modelaje y, años después, sus andanzas por plataformas de contenido para adultos los han hecho reconocidos internacionalmente.
Por otro lado, está la peculiar historia de Valeria Mobley, quien al año siguiente dio de qué hablar hasta en España, al interpretar a Andrea Salas en la película Hombre de fe, sobre la vida de Keylor Navas. Seguidamente desapareció de la vida pública.

Finalmente, aunque su fama es en menor medida respecto a los ya mencionados, la argentina Clara Huygens, parte del equipo morado, tiene una carrera bastante consolidada como cantautora. Igual es el caso de Valeria Sibaja, quien ya había figurado en Nace una estrella, de Teletica.
Y por supuesto, a algunos otros, de plano, se les perdió la pista. Para Amanda Salas, Luis Montero, Bryan Mora y Adrián Vargas, Batalla de talentos fue su última gran aparición en la palestra.

