
El joven Rónald Chaves llenó de carcajadas el más reciente programa de ¿Quién quiere ser millonario?. Lo logró gracias a su extrovertida personalidad, convirtiéndose en uno de los concursantes más peculiares en haberse sentado en la silla caliente de Teletica.
Chaves, un alajuelense de 19 años, ya había advertido en su video de presentación que “entre chiste y chiste” había decidido audicionar. Luego, ya frente Édgar Silva, dio un recital de su tan particular carisma con frases, risas y ocurrencias que hasta lo llevaron a aplicar una insólita estrategia: el tinmarín.
Su participación tuvo sazón desde el minuto uno y el verse en aprietos lo llevó a tener intervenciones que resultaron cómicas. Antes de la primera zona segura de ¢600.000 ya había gastado el comodín del público.
Luego, cuando le preguntaron por la empresa que desarrolló ChatGPT, hasta celebró:“¡Ehhh, una pregunta que me sé!”. Y por supuesto, volvió a salirse del libreto, pues antes de confirmar la respuesta definitiva, explicó con su curiosa forma de expresarse que la empresa se tiene “un pleito” con Elon Musk.
Pero no todo fue humor, pues también conmovió al contar que usará el dinero para hacer una operación a su perro pug para que respire mejor, pues esta raza, por genética, tiene problemas respiratorios.
Más adelante, al volver de una pausa, Silva le pidió que presentara al público quién era don Rónald, su acompañante. En ese momento tuvo otra de sus ocurrencias. “Bueno, yo soy Rónald y mi abuelo es don Rónald. Entonces... yo no soy don Rónald, él es”.
Su abuelo se presentó y saludó al presentador de Canal 7, quien en un tono bromista le preguntó si su nieto siempre había sido así de “energético e inquieto”.

Pero, sin dudas, el momento cumbre llegó con la pregunta que lo podía hacer acreedor de ¢1,2 millones. En primer lugar, Chaves echó mano del comodín del cambio de pregunta, pues desconocía qué provincia tenía una zona azul.
No obstante, el cambio no le favoreció, pues fue consultado por cuál equipo era conocido como “Los merengues” y dijo una vez más, soltando su característica risa: “Siendo 100% sincero, esa pregunta no me la sé”.
Entonces, decidió gastar su último comodín, el del 50/50 y jugar la respuesta a su suerte.
“Soy muy joven y la vida es corta, entonces voy por el batazo. Si me permite, de tin marín, de dopingüé, cucara, macara, títere fue; yo no fui, fue Teté, pégale, pégale, que ella fue”, comentó mientras Silva se tapaba el rostro.
Y sí, la suerte le sonrió y su arbitrario método lo hizo inclinarse por contestar el Real Madrid, ante el conductor de Teletica que simplemente cayó rendido ante el sui generis participante.
Lo más curioso es que, aunque decía no saber casi ninguna respuesta y ya había gastado todos sus comodines, logró llevarse ¢2,5 millones. De paso, también se echó a la bolsa a los televidentes que llenaron de comentarios la publicación del programa con su foto.
“Muy divertido, me reí mucho”, “¡Cómo me reí! Muchas veces el batazo no resulta, pero en su caso le fue bien”, “Hace tiempo no me reía tanto”, “El mejor participante que ha tenido ese programa”, “Yo creo que a puros batazos hubiera llegado a los ¢35 millones”, “Qué vacilón ese chiquillo, único, espontáneo e inteligente”, fueron algunos de los comentarios.
