Cada celebración que se realiza a lo largo del año en Costa Rica tiene características particulares. Actividades, colores o distintivos específicos hacen que las personas identifiquen de qué se trata.
Zapote no es la excepción, hay comidas, atracciones y actividades que hacen que los festejos de fin y principio de año sean diferentes.
La Nación recorrió el campo ferial y eligió el algodón de azúcar, la manzana escarchada, los churros, la tagada, las corridas de toros y a María Pepa como elementos que hacen de Zapote, Zapote.
María Pepa
María Pepa volvió a Zapote y sigue robándose miradas y la atención de propios y extraños, quienes pasan por el campo ferial en busca de diversión a un buen precio. Por ¢1.000 las personas observan una curiosa transformación y desde afuera se escuchan los gritos de terror.
Durante 30 años, esta atracción ha estado en Zapote, antes estuvo en Plaza González Víquez, algunas veces está más escondida que otras, lo cierto es que siempre las filas son extensas para observar el espectáculo.
¿Qué pasa adentro? Lo mejor es investigarlo al ingresar en la carpa, dentro de la cual una mujer en vestido de baño se transforma en bestia. Desde afuera se escuchan sonidos y golpes, que son ensordecedores adentro.
"María Pepa le gusta a la gente porque es una tradición, las personas siguen viniendo aunque ya hayan ingresado varias veces", mencionó Henry Meza, uno de los encargados de este particular espectáculo.
Desde temprano, diferentes operarios afinan detalles para que en la noche el terror se extienda por los festejos. En cada turno ingresan 20 personas que permanecen dentro de la carpa por ocho o 10 minutos.

El algodón de azúcar
Una enorme máquina de aluminio comienza a sonar a las 8 a. m. en Zapote. Es de ahí donde decenas de algodones de azúcar, de diferentes colores, surgirán durante el día para encantar el paladar de grandes y chicos, que llegan ansiosos en busca de esta golosina.
El algodón es tradicional en turnos de barrio y en las fiestas de fin y principio de año no pueden faltar. El precio no es relevante, las personas siempre terminan pagando para disfrutar de esta particular comida.
Encontrar un puesto de este dulce es más fácil de visualizar desde lejos que otros, los particulares colores rosado, celeste y verde capturan la atención de incluso aquellas personas que nunca han comido uno, como los extranjeros que visitan el campo ferial por curiosidad en estas fechas festivas.
Edwin Herrera tiene 8 años de vender algodones de azúcar y reconoce que es uno de los favoritos y tradicionales en las fiestas.
"Desde temprano hacemos los algodones para tener listos varios, el 25 de diciembre y el 1.° de enero se venden más, pero siempre son de los más buscados", afirmó Herrera.
La receta de los algodones es sencilla, lleva azúcar y colorante, pero la magia para armar el dulce hace que los más pequeños se queden frente a la enorme olla metálica, para ver cómo el azúcar se convierte en delgadísimos hilos.

La tagada
Un turno tarda entre 4 y 8 minutos, pero ese tiempo es suficiente para quienes buscan diversión, adrenalina y desahogo en un mismo lugar. Se trata de la tagada, un juego mecánico que siempre está presente en las mejores fiestas.
En Zapote se ha convertido en la inquilina favorita de quienes buscan entretenimiento, incluso sin montarse en ella, pues observarán desde un costado o al frente los golpes que se llevarán quienes sí se animaron a subirse.
Son las 6 p. m. del último lunes de diciembre y varias personas hacen fila para disfrutar en esta particular atracción. La mayoría de apuntados son jóvenes, que al ingresar al armatoste multicolor se colocan en donde creen que les irá mejor.

Todos se acomodan en el círculo, se agarran a como pueden de los bordes y casi un minuto después comienza la acción.
Horas antes uno de los operarios pasó talco en todo el piso, sí, talco para que quienes intentan ponerse de pie se resbalen y "bailen" de un lado a otro en el aparato, hasta que de nuevo se agarren de algo o alguien.
De hecho la estrategia es agarrarse bien antes de que comience a dar vueltas, según reconocen sus operarios.
Golpes fuertes y pantalones a media nalga son tan solo algunos de los estragos que provoca la tagada, atracción que sin lugar a dudas seguirá robando la atención de quienes visiten Zapote hasta el próximo 8 de enero, día en que finalizan las fiestas.
Por si tiene ganas de montarse, la vuelta vale ¢1.500.
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La manzana escarchada
La manzana es una de las frutas que más se consumen a partir de la segunda quincena de diciembre, pero si se cubre con una miel y se adorna con maní esta se vuelve aún más atractiva para los comensales.
Ahora hay más variedad, no se cubre solo el fruto con una miel roja y brillante, sino que también lo bañan con chocolate y leche condensada, luego de que algunas personas hicieran la recomendación.
"En la noche las personas buscan comidas dulces y es curioso porque cuando hace mucho frío la buscan el doble", afirmó Jaime Fandiño, quien desde hace 15 años vende este producto en los populares festejos.

Él admite que el secreto es la miel, porque un simple descuido puede resultar fatal para el proceso y acabado final.
"Una buena miel dura 12 horas y ese es el principal secreto de la manzana escarchada. Se hace con azúcar, limón y colorante rojo vegetal, ya luego se adorna con maní o confititos", mencionó Fandiño.
Este hombre, oriundo de Colombia, aprendió a realizar la golosina en Costa Rica y desde entonces ha ido perfeccionando su técnica, aunque al final la duración para producir la manzana escarchada es la misma desde hace años: dos horas.
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Los churros
Rellenos o sencillos, los churros son otra de las comidas tradicionales de los turnos. Al igual que con la manzana, Jaime Fandiño aprendió a realizar este producto en Costa Rica.
"En el caso de los churros el secreto está en la masa, pero cada uno maneja su receta", reconoce el hombre de piel trigueña y quien luce gorra mientras prepara los alimentos.
Lo primero que se hace precisamente es la masa y luego de eso se pasa a una máquina que le da forma. Al tenerlos listos se fríen en aceite y posteriormente se ponen en la bolsa con azúcar o se rellenan para que estén listos para los paladares más antojados.
En Zapote la bolsa de churros se consigue a ¢1.500 o el churro relleno a ¢1.000.

Unos puestos más adelante Elkin Abarca confiesa que el secreto de una buena masa es la cantidad de agua y que el tiempo de preparación de un churro es variable, pero el promedio son 30 minutos.
Las corridas de toros
Hay quienes consideran que en las corridas de toros los animales son los protagonistas, pero otras delegan esa responsabilidad en los improvisados y los montadores.
En realidad, es una mezcla de ambos, un buen toro e improvisados animados o montadores experimentados hacen a la grada soltar risas, gritos, gestos de asombro y fuertes aplausos.
Este espectáculo, que se realizó por primera vez en Costa Rica en 1969, divide opiniones entre quienes debaten si deben o no haber corridas en el país, lo cierto es que mientras se realicen, las personas asistirán a Zapote a disfrutar la actividad, porque al igual que los puntos anteriores son parte de ese ambiente característico del distrito josefino durante el fin y principio de año.
Este 2016 los precios para disfrutar del espectáculo taurino varían entre ¢12.000 (en gradería) y ¢30.000 (en palco), depende de tres factores: la localidad, el día y la hora a la que se realicen. Por ejemplo el 31 de diciembre, 2, 3, 4 y 5 de enero los precios son más bajos para los asistentes, en cambio, en otros días, como este viernes 30 en la noche, una entrada para gradería cuesta ¢18.000.
Las entradas se pueden comprar por Internet o en la misma boletería del redondel, al final vale la pena si espera observar en vivo un "levantín" o una buena monta.
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