
Esta vez no apareció Medford corriendo desde la media cancha para silenciar a los suecos que tanto nos subestimaron. Esta vez no hubo milagro. Esta vez la piernas no le dieron a Bryan para fusilar a un pentacampeón del mundo; esta vez, ni San Keylor nos pudo salvar.
Esta vez no nos bañamos en la Fuente de la Hispanidad, la canción Otro gol de Ghandi no se hizo viral y dejamos de bendecir la hora en la que parieron a nuestros jugadores. Esta vez competimos y perdimos.
Perdimos, sí, pero no podemos olvidar que alguna vez ganamos, que un día sí se pudo. Que una vez metimos en aprietos a las casas de apuestas y que no solo nos sorprendimos a nosotros mismos, sino al mundo.
Si alguna vez creímos que el triunfo del 2014 fue de todos,entonces reconozcamos que la derrota del 2018 es de todos también, no solo de los 23 jugadores ni del cuerpo técnico. Perdimos cuando Guzmán bajó a un Serbio en los linderos del área. Perdimos cuando, a pesar de tanto esfuerzo, no nos alcanzó para detener a Brasil.
Perdimos cuando la Fedefut nombró a un técnico cuyo éxito no trascendía del nivel local, pero en ese momento era lo que queríamos. Perdimos cuando dejamos de criticar a los periodistas deportivos que prefirieron hacer polémica antes que decir la verdad, y nosotros se la compramos.
Perdimos cuando dejamos de creer en el fútbol nacional. Perdimos cuando dejamos de ir a los estadios los domingos.
Perdimos cuando preferimos sintonizar a aquellos que hoy nos ganaron por encima de aquellos que nos representan.
Perdimos cuando aceptamos la estafa de los revendedores.
Perdimos cuando nos dejamos de involucrar en las Ligas Menores.
Perdimos cuando no criticamos al club que prefirió comprar a cinco extranjeros antes que darle la oportunidad a cinco chicos de la cantera.
Perdimos cuando dejamos que la Unafut se decantara por un formato que premia la mediocridad, esa que tanto criticamos y tanto celebramos cuando nuestro equipo logra ganar una final.
Perdimos cuando creímos que estábamos destinados a ganar por lo que alguna vez hicimos.
Pero volveremos...
La victoria es el broche que marca el juego colectivo, pero nunca será la esencia. A veces se gana o se pierde, yo me quedo en cómo se logró cada cosa.
La Sele perdió hoy y el siguiente partido ya se empieza a jugar mañana. Si tanto le importa el fútbol; demuestrelo, involúcrese, apoye a las ligas menores, vaya al estadio, asóciese con un club. Vívalo de una manera educada y con ética deportiva.
Pero sobre todo, nunca se olvide de lo que alguna vez fuimos, no por nostalgia, sino como un recordatorio que nos permita creer que tenemos lo suficiente para algún día volver a ganar.
Gracias por tanto, Sele.
