Los últimos 20 días estuvieron llenos de incertidumbre y angustia para el presentador de Buen Día, Omar Cascante. Su padre, quien lleva el mismo nombre, se contagió de coronavirus y por complicaciones requirió ser internado, lo que provocó que toda la familia sintiera el temor de perderlo.
Omar Cascante cuenta que siete días después de que su papá salió positivo, empezó a presentar un ahogo severo. Una madrugada, a eso de las 3 a. m., su mamá doña Maribel Córdoba, quien salió negativa y estaba lejos de su esposo para cuidarse, fue a darse una vuelta por la habitación del señor y al llegar topó con que él estaba tan agitado que no podía hablar para pedir ayuda. “Ella lo salvó”, dice el presentador.
Omar recibió un video en el que se veía el estado de su padre, de inmediato se comunicó con los doctores Marco Bozza y Carlos Estrada, con quienes ha trabajado en los últimos meses, y Bozza le indicó que el cuadro era severo y que don Omar padre requería atención inmediata.
El presentador fue invadido por la angustia y, aunque debía mantener distancia para evitar el contagio, estuvo a punto de ir por su papá para llevarlo al hospital, aunque eso implicara tener que someterse a una cuarentena. Cuenta que su hermano ya se había recuperado de coronavirus, por lo que él pudo llevar a su padre al centro médico.
El señor quedó en el hospital sin poder despedirse.
Tiempo de angustia
Don Omar Cascante es un hombre relativamente joven. Tiene 60 años, pero es hipertenso, factor de riesgo que complicó su estado. Tras llegar al hospital San Rafael de Alajuela fue internado y le suministraron oxígeno de inmediato.
“Fueron días de ansiedad, de insomnio, de lágrimas y de incertidumbre. Mi familia y yo nos volvimos a Dios, empezamos a creerle. A implementar la fe y a orar. Seguimos orando y cuidándolo”, dice Omar. Él confía que lo más difícil de la situación fue saber a su padre, un hombre tan valiente, quebrado.
“Él le dijo a mi mamá que si entraba al hospital de ahí no iba a salir. Cuando uno ve a un hombre tan fuerte como él temeroso, a uno lo invade el miedo. Uno se paraliza porque sabe que este virus ha hecho mucho mal y ha cobrado muchas vidas”, añadió.
Los días pasaron y don Omar evolucionó favorablemente; sin embargo, le contó a su hijo que era muy duro ver cómo una compañera de salón falleció.
“Dice que él vio como envolvieron el cuerpo y luego limpiaron la cama. Es una realidad muy fuerte”, dice el presentador.
Para bien de la familia, don Omar logró salir del hospital. Ahora está con vigilancia continúa: le toman constantemente sus signos vitales y saturación de oxígeno. Además, requiere de terapia respiratoria debido a las secuelas que deja el virus; él tiene que rehabilitar sus pulmones.
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Mensaje de cuidado
En los 10 meses que el coronavirus tiene de estar en Costa Rica, Omar Cascante ha realizado varias entrevistas relacionadas. Si bien dice que el tema lo ha abordado con seriedad, no se puede comparar a cuando la realidad llega a su vida.
“Cuando el virus golpea a un familiar y se ve pasar la muerte literalmente, cuando se empieza a valorar la idea de que esa persona puede partir es que uno ve la magnitud. Lo estás experimentando en carne propia. Es una extensión de tu vida. Ver los ojos de miedo de él fue muy rudo”, comentó Omar, quien aprovecha para enviar un mensaje de cuidado a las personas que creen que el coronavirus es “una simple gripe”.
“No esperemos a que este virus golpee a uno de nuestros familiares para asumir conciencia social. No es solo responsabilidad del vecino, es asunto de todos, tenemos probabilidad de que nos ocurra a todos. Hay que respetar la burbuja. Usar bien la mascarilla no solo por mí, sino por los demás.
“Mucha gente dice que los medios asustan, pero eso lo dice alguien que no ha pasado por esto. Hasta que uno no vea que una persona cercana lo pasa y en esta magnitud, uno dice que hay que dar el mensaje de que nos tenemos que cuidar entre todos”, conscientizó.
