
Quienes deseen comer una auténtica comida típica sancarleña, que se preparen para degustar un buen plato de gallos, porque los picadillos de papaya verde, de arracache y de raíz de papayo son los que sacan la cara por la gastronomía de la zona.
Una defensora y experta en el tema gastronómico tradicional de ese cantón norteño es doña Modesta González. A sus 66 años, ella carga a cuestas la experiencia de décadas preparando diversas comidas por el placer de ver a otros comer a gusto.
Para ella, el primerísimo lugar indiscutible, al hablar de los platos tradicionales de su cantón, se lo lleva el picadillo de papaya verde, seguido muy de cerca por el de arracache.
Doña Modesta, dispuesta a defender con hechos sus palabras, salió al patio de su casa, en el distrito de Cutris, buscó un par de papayas bien verdes y comenzó a preparar una de sus recetas predilectas.
Productos como cebolla, ajo, culantro, sal y pimienta son importantes; además, de lomo de res molido.
Otro de los secretos de esta sancarleña, reconocida por su buena cuchara en varios distritos, es usar una batea de madera para revolver todos los ingredientes.
El toque final, para que nadie tenga algo que decir acerca de la autenticidad del picadillo como plato tradicional, es cocinarlo en un horno de barro. Como con el paso del tiempo se vio obligada a dejar de lado su horno, ella lo preparó en una olla de gran tamaño, en una estufa eléctrica.
Por supuesto, un buen picadillo requiere de unas tortillas caseras para acompañarlo. Por eso, Clareth Rojas, hija de doña Modesta, siguió los pasos de su madre y preparó una cantidad apropiada.
Además, ninguna de las dos permitiría que el picadillo que les tomó varias horas preparar, se comiera con tortillas de paquete, las que nunca se verán en su hogar por considerarlas de mal sabor.
“Mamá hacía este picadillo desde hace más de 60 años y lo ponía a uno a trabajar. Hay familias que han ido dejando la tradición de hacerlo, pero mis hijas –sonríe con satisfacción– casi todas saben hacerlo”, aseguró la sancarleña.
A esta lista de recetas que ella consideró tradicionales en su cantón, agregó el frito de cerdo, el lomo relleno y los frijoles blancos con cerdo, comidas que tienen una estrecha vinculación con la amplia producción de carnes en la zona.