
En busca de algo qué hacer, es amante de la naturaleza, pero además quiere que se salga de la rutina; entonces la reserva biológica La Tirimbina, en la Virgen de Sarapiquí tiene una propuesta a la que difícilmente se resista.
Se trata de una visita nocturna a sus instalaciones para conocer de los murciélagos y, de paso, cambiar la percepción negativa que existe alrededor de estos mamíferos.
Esta actividad se realiza a diario, a partir de las 7 p. m., y está dirigida tanto para turistas costarricenses como extranjeros.
Bernal Rodríguez, biólogo y especialista en el tema, explicó que la naturaleza de esta visita a La Tirimbina es educativa y que, en lugar de llamarlo tour, prefieren catalogarlo como un programa de educación.
Al llegar, los visitantes reciben una presentación audiovisual del tema. Un experto comparte con los visitantes tópicos como la cantidad de murciélagos existentes en el mundo y cuántos de esos habitan en la reserva biológica.
Luego, explica acerca de sus dietas, porque existen los que comen frutas, néctar y hasta insectos.
Igualmente importante, según Rodríguez, es mostrarles a los asistentes al programa como los murciélagos tuvieron y siguen teniendo una imagen muy favorable; esto en culturas orientales y en la extinta cultura maya.
Luego, les explican los servicios ambientales que prestan los murciélagos; un buen ejemplo es la polinización del agave, fruto de donde se extrae el tequila. O bien para controlar plagas de zancudos, ya que ciertas especies pueden comer hasta 3.000 de estos insectos por noche.
Después se recorren los jardines de la reserva, donde se capturan murciélagos por las noches, mediante trampas especiales. Cuando hay suerte y se logran capturar especies, se les explica a los turistas muchos de los aspectos con el espécimen.
“El objetivo es ver a los animales vivos, cuando eso se logra, se facilita el cambio de mentalidad (en los visitantes). Cuando ven las diferencias, eso termina de hacer que cambie la imagen de estos animales”, finalizó Rodríguez