EN ESTA FÁBRICA SÍ HAY trabajadores, pero su tarea es hacer pizza y un generoso surtido de platillos italianos que sirven a los visitantes, para que les den ganas de volver.
Sí, ahí uno se siente como en una fábrica, entre paredes de ladrillo y tuberías expuestas, pero no dan ganas de ponerse a trabajar, si no de comer.
Y ahí también se puede ser egoísta, porque mientras uno satisface sus antojos, puede ver a otros en el corre, corre josefino de todos los días, pues desde su amplio corredor se observa con todos los pelos y señales la rotonda de la Fuente de la Hispanidad en San Pedro.
¿Ya algunos adivinaron?...Se trata de un restaurante, bastante informal, pero acogedor, que se abrió hace unos poquitos meses y que se llama La Fabbrica. Está a la entrada del centro comercial Cocorí, en una esquina de la calle que corre paralela a la vía principal de San Pedro de Montes de Oca.
Su especialidad es la comida italiana, como ya les adelanté, pero, más específicamente, ahí se lleva a las mesas la cuchara de Ana, una italiana apasionada por la cocina que decidió, desde hace muchos años, compartir sus secretos gastronómicos con los ticos.
Su hijo, Matteo Piccirilli, es quien nos contó de su mamá. Pero muchos saben de sus exquisitos platillos, porque ya ella los servía en un pequeño local, que era más bien un bar, y que se instaló hará casi diez años en un rinconcito de la, en ese entonces incipiente, zona rosa escazuceña. Ya Frankie Go creció, los hijos de Ana también, y Matteo decidió diversificar sus actividades al poner este restaurante, y se llevó para allá el corazón culinario de mamá.
La pizza se rumora que es la mejor, aunque ellos no son los que lo dicen si no quienes la han probado. En efecto, es buenísima y es el sector del menú en el que Matteo se ha esmerado más.
Cuenta que se trajo un maestro pizzero de la propia Italia para que fuera uno de los asalariados de esa fábrica, y ahí estuvo produciendo pizzas a diestra y siniestra hasta que tuvo que devolverse a su país por un imprevisto familiar. Aún así, antes de irse, dejó bien afiliado a un tico que ahora las hace igual que aquel. Y lo más curioso de este cuento, es que es el nuevo ?artista? era hasta hace poco un empleado de un prestigioso banco, que prefirió cambiar la corbata por la gabacha y el gorro y ahora se la juega de lo lindo y hasta lanza la pasta al aire, al mejor estilo italiano.
Los antojos mandan
Lo cierto es que ahí le sirven una pizza con una bien tostada y además súper delgada pasta, y el relleno lo escoge usted según lo que ese día le dicte la panza. La cartilla habla de veintidós variedades, de las que he sacado unas cuantas para que tengan algo así como un entremés. La margherita no podría faltar, porque según explica Matteo es la mera mera, y también la más simple, pues lo que trae es tomate, queso mozzarella y albahaca, de paso es la preferida del jefe de la fábrica,!por algo tiene que ser¡
La quottro stagioni viene con tomate y mozzarella (ingredientes que todas traen) más hongos, albahaca, proscuitto, aceitunas y alcachofas, y para seguir con los cuatros, también ofrecen la quattro formaggi, con cuatro tipos de queso: mozzarella, fontina, gorgonzola y parmesano.
Por supuesto que no podía quedarse ese menú sin una pizza que hiciera honor a la madre, y ahí está la mamma mia adereza con prosciutto, un vegetal llamado rucola y parmesano. Y así hay con chorizo, berenjena, salame, brócoli, atún, anchoas, zucchini, salmón, pimientos, cebollines y más y más. Y todavía le dan la opción de inventar las suya.
Usted decide
Aunque no se crea que las recetas de Ana se quedan ahí. También tienen una variedad consistente de pastas, por supuesto. Y lo más cómodo es que ellos le presentan la oferta de salsas, que va desde el pesto, el ragú, los cuatro quesos, la puttanesca, la arrabiata, la amatriciana hasta la tan común pomodoro de puro tomate, y a usted le toca decir qué tipo de pasta quiere que le pongan. Ofrecen las frescas y las de trigo y entonces las posibilidades se abren a: fettuccine, gnocchi, tagioni, ravioli, tortelini, spaghetti, penne, fusilla, farfalle, rotelle y bucatini. Si se enreda, el salonero lo saca del apuro.
Y para cerrar con un dulce broche, esta italiana también metió en sus tentaciones los italianísimos postres tiramisú, cassata, panna cotta, tartufo, que se pueden acompañar con capuchino.
Y para entrar en asuntos menos apetecibles, lo de los precios anda bastante normal. Las entradas rondan entre los ¢1.800 y ¢3.000 del antipasto italiano. Las pizzas más baratas cuestan ¢2.200 y la de mayor precio ¢3.500, porque trae salmón y camarones, y son de buen tamaño. Las pasta van de los ¢2.300 a los ¢3.900 y los postres todos son a ¢1.300.
Cómo, dónde, cuándo...:
Lugar: La Fabbrica
Dónde: 100 al oeste de la Fuente de la Hispanidad, por la calle paralela a la principal de San Pedro, a la entrada del centro comercial Cocorí
Cuándo: Abre de domingo a jueves de mediodía a las 11 p. m. y los viernes y sábado hasta las 12 de la noche.
Facilidades: Tiene parqueo bajo techo, se reciben tarjetas de crédito y tiene capacidad para 60 personas en las mesas y unas cuantas más en la barra.